Lo que no pasó en Asturias, en 2010

Por Alberto del Río Legazpi (31 de diciembre, 2010)

En Asturias deberían de haber pasado cosas que, desgraciadamente, no ocurrieron.

Hay un refrán chino que dice que “aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta es un tonto para siempre”. Siguiendo la endiablada conseja asiática pregunto el porqué no pasaron, en el 2010, cosas que tenían que haber ocurrido.
Es el caso de las Baterías de coque de Arcelor-Avilés, que siguen contaminando -por aire y ría- de forma insultantemente constante y afectando seriamente a la salud de los ciudadanos. Y esto no debería de pasar, ya que esta empresa anunció, en 2008, la inversión, de 60 millones de euros, para reducir la contaminación y cumplir así el pacto medioambiental que le permitió prorrogar la actividad de sus Baterías hasta el año 2020. Y resulta inadmisible justificar la impunidad contaminante, bajo el chantaje de los puestos de trabajo, cuando la salud está en juego.
Hablando de salud: no debería haber pasado que el Principado de Asturias ignorase la ayuda mínima que pidió el doctor Vizoso, director de la excelente Unidad de Investigación del hospital gijonés de Jove, para continuar progresando en el trascendental descubrimiento de un tipo de células madre -procedentes del útero de mujeres en edad fértil- con posibles aplicaciones en el tratamiento del alzheimer, artritis y metástasis tumorales. Nunca debió ocurrir esta omisión de los poderes públicos, y dejar que fuera nos merienden el desarrollo de una investigación de tal magnitud. Cosa, que está por ocurrir.
Otra, que no pasó, fue la estabilidad de la arena en Salinas, playa famosa de la costa atlántica española, que había visto incrementado en un montón de toneladas, importadas del cabo Vidío, su arenal. Esa falta estabilidad volvió a quebrar su hermoso paseo marítimo. Y regresaron las dudas sobre aquello de ponerle puertas al mar, cosa tan de humanos. Ya lo dice el refrán húngaro: “Adán cogió la manzana y desde entonces nos vienen doliendo las muelas”.
No pasó que el Real Oviedo ascendiese de categoría, pero en esto tuvo mucho que ver la falta de categoría real de sus dirigentes.
Tampoco pasó lo de colocar un trampantojo en Avilés, en un solar vacío, en su monumental plaza de los tres palacios barrocos, a 56,82 metros de uno de ellos, sede del gobierno local, léase Ayuntamiento. Tal lunar, denigrante, apareció hasta en la CNN, como fondo de una entrevista a Woody Allen.
Por ello me permito cerrar el 2010 y abrir el 2011, con el refrán sudamericano de que: “al que se afloja lo afligen y al que se aflige lo aflojan”.
Oremus, salud y salu2. Que cada quien es cada cual.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(25) | diciembre 2010 |