El fantasma del jamón astur-celta

Por Alberto del Río Legazpi (22 de octubre, 2010)

El jamón ibérico entra en crisis y agudiza la española, pero ¿y la reserva celta?

Hay un fenómeno que une a los españoles, como buenos cristianos: el jamón ibérico. Pero resulta que un hongo está arruinando las encinas y al cerdo no le llegan las bellotas y el jamón empezará a escasear. Y vaya por Dios.
El otro día estuvo en Avilés un equipo, de la cadena televisiva Cuatro, del programa de Iker Jiménez. Investigaban el misterio del fantasma que se dice habita en el musicado palacio Balsera, para emitirlo un domingo de estos. Y hablando del famoso comerciante, les comenté lo del jamón de Avilés, que en realidad no lo es, de igual forma que Sabugo no es Jabugo. Les sorprendió, pero el fantasma mandaba.
La importancia de lo que está pasando, ahora, lo refleja García Palacios, directivo del Foro Encinal español: “Si la dehesa es una empresa, el cochino es el presidente”. Y como no tiene bellotas suficientes -el presidente, claro- pues lo están alimentando con pienso, lo que reducirá drásticamente la producción de ibérico.
Ayer comenté este asunto con, Z. W. Palomero, un extravagante estudioso de la veterinaria teórica, que me espetó tajante: “¡Asturias tiene la solución!”. Según él somos la modernidad en lo que se refiere a fauna. Y cita lo del próximo caviar del río Piloña, la oveya electrónica (xalda) única continental de raíz celta, la cabra bermeya y la pita pinta…
-Pero hombre, Palomero, ¿Qué tiene que ver todo esto con lo del jamón ibérico?
-Pero ¡coño! ¿No han diseñado ustedes el gocho astur-celta? Pues ¡explótenlo! Encinas las tienen por Siero, pues sigan plantando por más sitios, pero en liso, porque los gochos tienen que pesar y no se pueden estresar.
-Pues Asturias está bastante arrugada…
-Tiene ustedes grandes superficies verdes desaprovechadas, como los parques públicos: el de San Francisco ovetense, el Ferrera avilesino y el de Isabel La Católica en Gijón. Ciérrenlos, planten encinas, y llénenlos de gochos astur-celtas. En cuestión de cuatro años, jamones a manta.
-Pero hombre, Palomero, eso es una burrada…
-Es una gochada. Es progreso. ¿No dinamitaron los hornos altos? ¿No cerraron ustedes las minas? Pues ahora cierren los parques…
-¿Y como se adapta el cerdo asturiano a un clima tan distinto al de la dehesa sureña?
-Porque es celta. Y además habrá que forzar la meteorología. Total, con lo miserable como está lo del cambio climático no creo que esto importe mucho…
Cuando le manifesté mi incredulidad a proposición tan descabellada, argumentó gritando: “¡Coño! ¡Llegó el momento de reinventar Asturias!”.
Sinceramente, a mí, esta marranada de Palomero, no me gusta un pelo. Y no de la dehesa, precisamente.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(49) | octubre 2010 |