Aquel día, cuando despegó el Aeropuerto

Por Alberto del Río Legazpi (18 de junio, 2010)

El 18 de junio de 1968 despegó el primer avión comercial del Aeropuerto de Asturias, situado en Santiago del Monte, concejo de Castrillón, comarca de Avilés.

Aquel Fokker F-27, destino Madrid, transportaba 29 pasajeros (su capacidad era de 44). Y ese vuelo (hace hoy cuarenta y dos años) constituyó el despegue de Asturias hacia una nueva modalidad viajera que nos acercó el mundo. Aparte de convertir al aeropuerto en una monumental romería, de miles de asturianos, para presenciar aquellos milagrosos (para mi aún lo son) ascensos y aterrizajes.
-¿Qué hacemos el domingo?
-Coimes, ¡vamos al aeropuerto!

Había venido a inaugurarlo el entonces Jefe del Estado, general Franco, que se desplazó hasta Avilés, donde la corporación lo nombró “Alcalde perpetuo de Avilés”, aunque recientemente fuese destituido -de su alcaldía eterna- por otra corporación, el 15 de noviembre de 2007.

Y un año después de aquella inauguración aérea, acudió a Madrid (en autobús, no en avión) a entregarle, a Franco, el bastón de mando y la medalla de la ciudad, una delegación avilesina presidida por el alcalde Suárez del Villar, acompañado de sus concejales: Enrique Alonso, Ignacio Menéndez Trabanco, Fructuoso (“Toso”) Muñiz, Emilio Alonso Illobre, Benito Fernández, Francisco Prieto, Gerardo García Blanco, Manuel Figueiras López-Ocaña, César Blanco, Jesús Fernández “Miñán” y Alejandro López-Ocaña.
Todos iban de esmoquin, generalmente alquilados o prestados por componentes de la Coral Avilesina. Y tiene contado el periodista Venancio Ovies, testigo en aquel acto, que a la vuelta, con todos vestidos de ceremonia, venían muy sofocados por el calor que había convertido el autobús en un horno, por lo que decidieron parar en plena meseta castellana (cerca de Villacastín) y mudarse de traje en un descampado, “mientras los automovilistas que circulaban por la carretera pudieron presenciar el más insólito striptease a cargo de gentes, muchos de ellos, cargados en carnes y maduritos”.

Algo que se acerca a un desnudo, es hoy frecuente en los aeropuertos mundiales, debido a las medidas antiterroristas contra el fundamentalismo islámico. Tengo visto a caballeros caérseles los pantalones, al tener que desprenderse (obligatoriamente) del cinturón, amen de numerosos objetos personales. Los aeropuertos se están convirtiendo, muy frecuentemente, en gigantescos dormitorios o en multitudinarias salas de espera. Nunca la sociedad fue tan vulnerable.

Estas incomodidades (y seguramente las infames naranjadas de Iberia) unidas al aumento de calidad en la red ferroviaria ha hecho disminuir considerablemente el tráfico de viajeros aéreos en beneficio del tren. Asturias no es una excepción.

Decía Orson Welles que “cuando se viaja en avión solamente existen dos clases de emociones: el aburrimiento y el terror”.

En avión se llega y en tren se viaja. Añado.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(54) | junio 2010 |