Cosecha de libros en Avilés y Bildeo

Por Alberto del Río Legazpi (23 de abril, 2010)

Hoy, en el Dia del Libro, destaco cuatro historias y una ausencia desgraciadamente tradicional.

No recuerdo un año tan generoso, tan trabajado, en novedades editoriales sobre Avilés o de autores avilesinos. Y también de Bildeo.
Pero antes permitan un lloro, porque pasa otro año sin que se edite algo de la ingente obra de Rafael Suárez Solís (1881-1968), nacido en Sabugo y autor de una monumental obra, inédita en España. Es un autor literario humillado, por desconocido. El otro día descubrimos, asombrados, una de las sinfonías del autor musical Ramón Garay (1761-1823), también nacido en Sabugo… claro que tuvieron que pasar unos doscientos años para que eso ocurriera. Si las cosas de palacio van despacio, algunas cosas de Avilés van al revés.
Cambio. Los libros, que hasta mí han llegado, tienen -como denominador común- la historia. En Avilés hay más historiadores que los que algún titulado local (que yo me se) en esta materia quisiera. Y ya sonrío.
Por orden cronológico tenemos: “Arqueología medieval de Asturias” de Iván Muñiz y Alejandro García. Es una puesta al día de datos y documentos que manejan estos destacados arqueólogos, sobre el emporio medieval asturiano, con especial incidencia en las excavaciones que en el Peñón de Raíces dirigen para resucitar los restos del castillo de Gauzón.
Miguel Solís Santos (sin duda, el autor que más ha hecho por popularizar la historia avilesina, con su extraordinario comic “La Historia d’Avilés”) nos trae ahora la primera monografía del popular barrio de pescadores avilesino, titulada «Sabugo, el barrio de Avilés durante el Antiguo Régimen» que reconstruye la historia de aquel singular pueblo de pescadores entre los siglos XVII y XVIII.
“Figuras y paisajes políticos de las España del siglo XIX” es la última obra de Fernando Álvarez Balbuena -no se de donde saca el tiempo, pero es muy celebrado este misterio- este destacado empresario comercial.
A Pío Baroja le gustaban los libros que no tienen principio ni fin. Pues una “jartá”, se iba a pegar, si hubiese podido leer el que ha escrito Javier Gancedo y que presentó el mismo día -como marcando territorio- que Kevin Spacey actuaba en conferencia en el teatro Palacio Valdés. Titúlase: «Bildeo. Crónicas del municipio imposible”. Carcajadas.
Julian Barnes, dice que los libros dan sentido a la vida. El único problema es que las vidas que cobran sentido con los libros son siempre las de los otros, nunca la tuya. Excepto si eres de Bildeo – de esa Asturias profunda- donde pasa de todo. Bueno, excepto que la “ingesta de alimentos transgénicos causen homosexualidad y calvicie” como declaró anteayer, solemnemente, el presidente boliviano Evo Morales.
La realidad, siempre, superando a la ficción. En Bolivia o en Bildeo.

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El colesterol, Hollywood y Avilés

Por Alberto del Río Legazpi (9 de abril, 2010)

Hay una Cofradía del Colesterol, en la ciudad asturiana de Avilés, cuya fe es la salud.

Ahora que se ha ido la Semana Santa y las cofradías religiosas se han recogido hasta el año próximo, quizás sea hora de hacerse eco de una que no para en todo el año. A la que me refiero hoy es cofradía atípica que lleva por apellidos: del colesterol.
Paseando, con un amigo de visita en la ciudad, por la senda de la Ría (mayúscula en Avilés), pudo ver más de cerca el avance de la obra civil de las nuevas instalaciones del Niemeyer, foco de atracción de figuras mediáticas universales de todo tipo, aunque particularice ahora en las del mundo cinematográfico: Brad Pitt, Woody Allen, Scarlett Johansson, Kevin Spacey…
Al rebasar el puente de San Sebastián, llamé su atención acerca de la proximidad del casco histórico avilesino -interrumpida, todavía, por trenes y vehículos-, por ejemplo: la de la calle más antigua de la villa medieval, a tiro de piedra, ya que podíamos ver perfectamente el palacio de Valdecarzana.
Y en esas estábamos, cuando le mostré una fila de monolitos que, hasta dieciocho (de momento), se extienden hasta el puente Azud. Son un homenaje, personalizado, a cada uno de los premiados anualmente (“Premio H.D.L. Colesterol bueno”), a los que distingue -por su labor científica, comunicadora y cultural- la Cofradía del Colesterol. El monolito, en cuya base están los anagramas de la avilesina Clínica Covadonga y del Ayuntamiento de Avilés, tiene la particularidad de llevar nombre y firma del premiado.
Una cosa llevó a la otra y, mi amigo, estableció una relación causa-efecto, porque el asunto de los famosos del cine le llevó a comparar la senda de la Ría (repito que mayúscula, ésta de Avilés) con el famoso Boulevard de Hollywood, ese paseo de la fama donde intérpretes y directores dejan huellas de sus manos -y nombre- en el suelo. Así que por las mismas emparejó a Hollywood con Avilés.
Su razonamiento me recordó algo parecido, que me tiene contado Carlos Guardado, directivo muy activo de esta curiosa cofradía. A él le fue hecho por el periodista televisivo Ramón Sánchez-Ocaña quien le argumentó que “¡Esto es como Hollywood Boulevard! ¡Pero con buena salud! O sea que… habría que llamarlo ¡El Bulevar de la Salud!”.
Merece la pena darse una vuelta por este “bulevar” y ver, aparte del Niemeyer con cierto detalle, este sembrado de placas de científicos, artistas y escritores. Un homenaje tan original como ejemplar.
Porque el día de mañana, cuando comience a funcionar este centro cultural internacional, por este “bulevar” pasarán -y lo pasearán- miles y miles de personas de todo el mundo.

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