Glamour literario de Asturias y Avilés

Por Alberto del Río Legazpi (29 de enero, 2010)

Hoy se cumplen aniversarios de Ana de Valle y de Armando Palacio Valdés.

Él estaba de paso por Avilés, y buscamos tiempo para charlar y beber largo y tendido. Hablo de Claudio Rodríguez, un clásico en vida, del que recuerdo que “es el tiempo, es el miedo los que más nos enseñan nuestra miseria y nuestra riqueza”.
Y el tiempo es el que me lleva a recordar el 29 de enero, como fecha marcada en la vida de dos referentes literarios para Asturias y Avilés.
El azar, supongo, quiso que Armando Palacio Valdés falleciera el 29 de enero de 1938, a los 84 años de edad, en Madrid y que Ana de Valle lo hiciera en Bélgica en igual fecha pero de 1984, y también a los 84 años. Y que los restos de ambos, viajaran hasta monumental cementerio de Avilés. La vida.
Palacio Valdés, fue el primer gran escritor que me descubrieron siendo yo niño. Fue una “sugerencia” de mi madre, Sofía Legazpi, la que me hizo leer parte de un libro que me entusiasmó: “La novela de un novelista”. El hecho de que un escritor, de fama universal, retratara mis lugares de aventuras infantiles (Galiana, Rivero o Sabugo) como los suyos, me fascinó. Tanto que hasta he tenido el atrevimiento de pronunciar una conferencia, no como erudito de su obra, sino como lector de la misma.
Tengo escrito que Asturias no ha tenido mayor “publicista” que Armando Palacio Valdés. Su obra ha calado tanto que ha hecho posible la hermandad entre Pola de Laviana (nacimiento) y Avilés, o la reciente creación de una “Asociación de Amigos de Palacio Valdés”. No conozco caso parecido en ningún otro escritor asturiano. No se ustedes.
A Ana de Valle, tanto poética como humanamente, Avilés le debe mucho. En tiempos difíciles (una obviedad hablando de poetas) prohijó a un afanoso grupo de jóvenes creadores que formaron “Jueves Literario”.
Y como a veces pasan cosas, pues unas te llevan a otras. Por ejemplo, entre ellos y el concejal de Cultura, Pepe Martínez, crearon el premio de poesía “Ana de Valle” y por Avilés desfilaron poetas de la categoría del citado Claudio, José Nieto, Luís Rosales o Pepe Hierro. Y también surgieron poetas locales como José Manuel Feito o Marian Suárez, la más galardonada y conocida a nivel nacional, y la persona más entusiasmadamente poética que conozco.
Y todavía el otro día llegaron, espléndidas -y esplendorosas, que es insano cortarse en esto- autoras como Natalia Menéndez y Esperanza Medina, ganadoras del prestigioso “Ana de Valle” y ahora de otros.
La inspiración es una mezcla de aventura, estudio y azar. Ya me lo advirtió, aquel día, Claudio Rodríguez.

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El Pajares, el avión y Llamazares

Por Alberto del Río Legazpi (22 de enero, 2010)

De cómo los asturianos las pasan canutas viajando por tierra y aire, que por mar ya no lo llevan…

El Pajares, geográficamente, es uno, por más que les suene plural. Más sin embargo, que diría Tessier, es dual a efectos de transitarlo sobre ruedas, metálicas o neumáticas. Y es, en esta zona fronteriza, donde Asturias tiene dos coñazos incrustados: Huerna y Variante, que se enredan como cerezas.

El Huerna, autopista de peaje, pero que sigue esperando la liberación del mismo en cumplimiento de la promesa electoral hecha por Rodríguez Zapatero, en las elecciones de 2004, que le llevaron a la presidencia del Gobierno español… Es un asunto ya empieza a adquirir categoría de agravio sublime. Por lo que habría que tirar de derecho medieval, acudiendo al famoso Fuero de Avilés (¿no les suena todo esto?) en el que escrito está por el Rey, que: “Hombres de Avilés no paguen portazgo [peaje] desde la mar hasta León”.
Pero, ¿y si se gana el pleito y se cabrea el alcalde de Oviedo? Cuidadín, oye.

La Variante, es cosa que puso en marcha el asturiano Álvarez-Cascos, siendo ministro de Fomento, y que consiste en un invento de perfora que te perfora, para unir la distancia más corta -en ferrocarril- entre Asturias y centro de la península, con un tren rápido, aseado y cómodo llamado AVE. Pero, hoy día, son tales los retrasos e inconcreciones que genera esta obra, que la aproxima a las que históricamente viene organizando el avión, en el aeropuerto de Asturias. Instalación donde vuelve a operar, en exclusiva, la compañía Iberia Liberamus Dómine, la de las huelgas salvajes de pilotos y tal.

Pues con los aviones, también tenemos la negra. No son puntuales, no hay vuelos baratos, no se apañan al sistema antiniebla, que costó una pasta…
Y si, para embarcar en un vuelo, ya tenías bastante con eliminar líquidos, quitar zapatos, móviles, cinturones y que vea tu cuerpo serrano un vigilante con su escanner en la mano… no vean ustedes la que se puede armar si le toca en dicha cola el diputado de IU, Gaspar Llamazares, habitual del aeropuerto asturiano.
Porque ahora se descubre que el FBI norteamericano utilizó la parte superior del rostro del médico Llamazares -quien pasó niñez y juventud en Salinas- para recrear una imagen actualizada del terrorista Osama Bin Laden, el que con su odio religioso condena a muerte a personas y compañías aéreas.
Parece quedar demostrado que Asturias tiene la cigua con todo lo que se mueve sobre ruedas: autos, AVEs y aviones.

Señor Presidente del Principado, ha llegado la hora de que lleve usted a Asturias a pasar el agua. Háganos usted ese favor.
Ande, hombre.

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De los Reyes Católicos a ENSIDESA

Por Alberto del Río Legazpi (15 de enero, 2010)

Los días 15, de los meses de enero de bastantes años, ocurrieron muchas cosas.

La historia de Avilés es de las más ricas y salerosas que se pueden encontrar en libros, libretos, diarios y telediarios.
Por ejemplo coge usted el día de hoy, este 15 de enero, en el que el sol salió a las 7.36 horas y puede tener cierta esperanza de que la jornada sea histórica. Porque si echa la vista atrás…
Fue un 15 de enero de 1479, cuando los Reyes Católicos conceden a Avilés un mercado franco semanal, que todavía continúa celebrándose, “el día de lunes de cada semana, desde el sol salido fasta ser puesto”. Privilegio mercantil destinado a que se recuperase Avilés después del desastroso incendio que había sufrido en noviembre del año anterior y que destruyó cerca del 70% de la villa.
El 15 de enero de 1876 fue aprobada por el pleno del Ayuntamiento, presidido por Bonifacio Heres, la compra de nueve estatuas basadas en motivos mitológicos griegos, a una empresa de París, y destinadas a adornar el paseo del Bombé (en la actual calle de La Muralla, entre el palacio de Camposagrado y la calle del Muelle) y más tarde trasladadas al parque del Muelle, donde todavía hoy lucen.
El 15 de enero de 1892, se aprueba el cambio en nombres del callejero (deporte municipal muy habitual en Avilés a lo largo de su historia) entre ellas todas las de Sabugo. El cambio se hizo a partir de un informe elaborado por eruditos como Sánchez-Calvo y David Arias.
El 15 de enero de 1922 entra en servicio el tramo Salinas-Arnao del tranvía eléctrico, que mantuvo servicio público de viajeros, entre el centro de Avilés y alrededores, hasta el día de fin de año de 1960.
El 15 de enero de 1987 la dantesca reconversión siderúrgica que viviría la Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA), una de las mayores de Europa, se materializó con el anuncio del cierre de ocho instalaciones de la factoría de Avilés, entre ellas dos hornos altos, una acería y un tren de laminación. De aquella tacada solo queda una chimenea ¿a que no está mal? ¡Toma ya patrimonio industrial!
El 15 de enero de 2002, a las 13.00 horas, se coloca un nuevo reloj de sol en la fachada del Ayuntamiento. Una magnífica y medieval idea, ya que el personal podrá saber por fin la hora (eso si: cuando haya sol) porque, como es famoso, esta es la ciudad de los relojes dormidos.
Hay más quinces de enero históricos, que lo sepan los tristes. Además, hoy hay eclipse parcial de sol y luna nueva.
Así que el no se consuela es porque no quiere. O porque no aprendió.

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Feliz Fuero nuevo

Por Alberto del Río Legazpi (8 de enero, 2010)

Avilés recupera una nueva seña de su pasado, avalada por destacados medievalistas como Ignacio Ruíz de la Peña o Josefa Sanz.

“En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo cuyo reino e imperio permanece sin fin por los siglos de los siglos, amén.
Yo, Alfonso, por la gracia de Dios Emperador de España (…) a vosotros los habitan¬tes de AVILES, tanto los presentes como los futuros…”
Lo anterior está ordenado, por Alfonso VII en 1155 (confirmando lo dictado en 1085 por Alfonso VI), en el preámbulo del famoso Fuero de Avilés. Antes de eso la historia de esta ciudad, se cocina con leyendas sazonadas con cuatro datos arqueológicos.
Avilés no tiene partida de nacimiento histórico, por lo que este documento es su señal legal más antigua, que le confirió categoría de ciudad realenga. Y a sus habitantes privilegios, desde económicos -negocios mercantiles- a sociales, ya que en el Fuero se atisban rendijas de derecho individual. Y libertad, que entonces -como siempre- era como mentarles la bicha a los poderosos.
Y si destaca su importancia en el aspecto jurídico, en el lingüístico fue considerado como el monumento escrito en lengua romance más antiguo de España, según investigadores de la talla de Amador de los Ríos o Menéndez Pidal.
En aquellos tiempos del Fuero, la ausencia de derechos favorecían los excesos, de nobles e iglesia, para con el pueblo llano. Fue inteligente la política avilesina de acatar a quien, legítimamente, estaba por encima de ellos: el Rey.
Esta lealtad a la autoridad legal, le confirió a Avilés una seriedad y categoría cívica muy destacada en Asturias y el norte atlántico español, donde destacaba por su extraordinario puerto marítimo, que en siglos medievales llegó a ser, según el catedrático J.I. Ruiz de la Peña “el mas importante desde la desembocadura del Miño a la del Bidasoa”, actuales límites españoles con Portugal y Francia.
Por esto, por aquello y por lo otro, el Fuero es la madre del cordero histórico avilesino. Y ahora va y aparece otra copia que apuntala rotundamente su validez, que algún académico llegó a poner en entredicho.
Esta joya estaba, increíblemente, en manos privadas en Murcia, donde -lo que son las cosas- hay otro Avilés, aunque nada que ver. Y hasta Murcia llegó el concejal de la cosa cultural avilesina, Román Antonio Álvarez, que habiendo husmeado la pieza tiempo atrás, se armó de la necesaria dosis de paciencia, cargada de habilidad negociadora, para diseñar una operación rescate en la que se implicaron sociedades y ciudadanos a título personal.
De esta manera tan histórico pergamino, fue correspondido con tan ejemplar rescate. Y lo que empezó como aventura oficial terminó en ventura ciudadana.
Chapó.

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