Kaka que necesita acento

Por Alberto del Río Legazpi (11 de septiembre, 2009)

Que hay palabras necesitadas de la urgencia de un acento, lo sabe muy bien Ricardo Izecson dos Santos Leite, más conocido como Kaká, famoso jugador del Real Madrid. El caso de este brasileño es que al no poder su hermano pequeño pronunciar Ricardo, lo llamaba “Caca” y así fue conocido en su niñez. Pero cuando comenzó a ganar fama futbolística se cambió a “Kaka” y luego a “Kaká”. Imagínense si casi cien mil de gargantas se ponen a corear el nombre del héroe sin cargar el acento al final. Con todo, la cosa, fonéticamente, huele. Total que Kaká, el del balón, se acentúa al igual que pipí o pís, los de la micción.
Recuerdo el caso de aquel secretario de organización del PSOE, el valenciano Cipriá Císcar y al que dependiendo del medio -sobre todo radiofónico- que se tratara, afín o contrario a los socialistas, le guindaban o no el acento en la “i”. Y es que entre Císcar y Ciscar (ensuciar, según el diccionario) hay un acento que vale un mundo.
Hay una manía endemoniada empeñada en suprimir los acentos, cosa inconcebible, creo yo. Este asunto estuvo alimentado por Internet y su influencia idiomática anglosajona, que los quiso eliminar del guiso informático. En ese potaje habían metido también a la “ñ” española, pero nuestro aliño no se dejó escoñar.
Hay muchas palabras que apenas sobreviven sin acentuación. Por ejemplo no se lo quites a testículo porque el resultado, testi-culo, es algo así como un diagnóstico prostático femenino. O si se lo birlas a músculo, te queda la cosa en mus-culo, que debe ser como denominan en el Moncayo aragonés al mal jugador de mus.
En el ámbito religioso si al Papa le ponen acento al final, se convierte en un papá pupa cualquiera, algo así como un “Benedicto ven despacio”.
En el mundo de la política hay acentos postizos, como es el caso del resultado de la reducción familiar gramatical del Partido Popular: PP, pero como esto vulgariza y no singulariza, hay que echarle un acento al final para que nos salga Pepé, y no lo confundamos con Pepe el de la Renfe o Pepe el tu primo. Que se yo.
También existen los ilegales, lingüísticamente hablando. Por ejemplo el que algunos adjudican al partido avilesino que responde a las iniciales de ASIA, cuando queriendo singularizarlo lo denominan Asía, con marcado acento en la “i”, lo que va contra las más elementales normas gramaticales que impiden acentuar los acrónimos.
Por tanto no quite ni ponga acentos gratuitamente, porque su infraestructura neurológica se podría chamuscar.

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El punto de locura asturiano

Por Alberto del Río Legazpi (4 de septiembre, 2009)

La acracia ¿festiva? de Asturias se localiza, mayormente, en la costa atlántica.

“¡Ciega locura aventurar el hombre sin ganancia el caudal de su alegría!” escribe Balbuena (me refiero al prelado y poeta manchego, no al óptico y ensayista asturiano). Pues sepan el trovador y ustedes, que aquí la aventuramos. Y chifladura e irreverencia asturiana domicilian, fundamentalmente, alrededor de un par de rías mágicas: las del Nalón y Avilés.
Ahí reside el punto de locura asturiano. Esa pizca de genial excentricidad que hizo, tiempo atrás, a unos jóvenes -sanamente locos- de San Esteban (no seré yo el que diga de Pravia) ofrecerla como playa de Madrid y eso fue poco antes de que otra cachonda sociedad zamorana se brindara a la capital de España como su puerto de mar, aprovechando que el Duero pasaba por allí.
También en San Esteban, hace años, algunos pidieron la obligatoriedad de la falda corta para mozas de buen ver, o sea “minifalda a paxaru rasante”, que diría Ureña (me refiero al cronista español de Avilés, no al filólogo caribeño de Santo Domingo).
Exportamos locura, con igual facilidad que la importamos. Acuérdense que Soto del Barco, donde hay otra Puerta del Sol -de verdad- lleva un par de días de adelanto (según el calendario cristiano) al resto del mundo, ya que decidieron “para despedir antes la crisis” celebrar el fin de año el 29 de diciembre de 2008. Sin una sola campanada, que no por austeridad sino porque el reloj parroquial se descojonó justo antes de las doce. Los organizadores tuvieron que dar las campanadas a bombazos, o sea a golpe de bombo. Todo el país vivió aquello porque la ocurrencia la grababa una televisión nacional. “Probín, ye la crisis, nosotros quedámonos sin perres y el reloj sin cuerda” manifestaron, muertos de risa, los de “Garabuxada” ante una atónita España.
El mes pasado, esta gloriosa asociación -de San Juan de La Arena- organizó un homenaje a la Rotonda de Soto del Barco. Y bajo el lema “¡Qué vuelvan los atascos!” concentraron coches y motos con el objetivo de que nadie se olvide de que esta glorieta en su día ocupó minutos en los informativos nacionales por sus atascos kilométricos.
Y el próximo domingo, cerca de la ría de Avilés, tenemos como plato fuerte de las fiestas de Solís (Corvera), las coronaciones del Rey del Váter y de la Reina del Bidé, que subidos en los respectivos sanitarios leen el pregón festivo de San Justo y Pastor. Luego sus majestades, enloquecidas ellas, se arman de piqueta y la emprenden a golpes, como locos, con “sus tronos” hasta destrozarlos.
Asturias patria querida, Asturias de “surreales”.

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