El prodigio Seal Parade nace en Avilés

Por Alberto del Río Legazpi (28 de agosto, 2009)

La artística muestra mundial Cow Parade, se reconvierte históricamente en Avilés.

En Madrid, villa y corte, tuvo a comienzos de año una original exposición de más de cien vacas, decoradas por diversos artistas y reproducidas a tamaño natural, “pastando” por calles y plazas de la ciudad. Formaban parte de la Cow Parade -la más famosa muestra de arte público originada en Zurich- y que ha recorrido muchas ciudades, dejando un rastro de más de 5.000 vacas pintadas por todo el mundo, antes de llegar a la capital de España.
En Avilés, villa realenga, hemos conseguido darle un toque revolucionario a este fenómeno artístico, conocido como Cow Parade (Desfile de Vacas) y la Escuela de Cerámica forzando unas vueltas de tuerca, ha sacado de la manga histórica local una, llamémosla, Seal Parade (Desfile de Focas).
Se sabe que un 5 de diciembre de 1951, llegó al puerto local una foca. Unos dicen que desnortada y otros que como precursora de los inicios de la construcción en Avilés de una de las mayores siderurgias del mundo, llamada Ensidesa.
Desde entonces forma parte de la historia de Avilés, donde se ha convertido en un símbolo. De ello da fe una estatua, erigida por mandato municipal, en el parque del Muelle, para asombro de visitantes que alucinan con este homenaje a un animal tan exótico, adiposo y bigotudo, que contrasta con la España de toros y cabestros, o la Asturias de vacas casinas y roxas. Bigotes por cuernos y aletas en lugar de tetas. Trasgresión marina desenfocada. Vanguardia totalmente enfocada. La de Dios, don Luís.
Estas paradas -excelsas paridas artísticas- tienen un cariz surrealista que haría flipar a Buñuel, Breton y Dalí, aunque éste ya estaba flipado de por sí. Las vacas por las calles del mundo nos venían cantando boleros surreales; esto de las focas descansando o nadando en los parques de Avilés son el tango mas deliciosamente arrastrado del movimiento artístico universal.
Espero que si durante estos días las focas que invaden Avilés sufren daños, se tenga previsto un servicio de urgencia en el hospital artístico habilitado en la Escuela de Arte del Principado (sección de Restauración), sito en la plaza de Camposagrado, llamada en tiempos plaza del Tocino, lo que da medida de la espontaneidad del arte.
La foca es un símbolo de muchos bigotes, como casi todos los que vienen de la mayúscula Ría de Avilés.
Por ello: el 26 de agosto de 2009 pasará a la historia del arte, como el día en que nació un nuevo movimiento vanguardista mundial: El Seal Parade. Y que eso ocurrió en Avilés (España).
Démonos por enterados. No queda otra.

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Una Reina en una mina submarina

Por Alberto del Río Legazpi (21 de agosto, 2009)

La Reina Isabel II caminó bajo las aguas del mar en Arnao (Castrillón)

La semana pasada me preguntaron en un programa de radio de cobertura nacional, sobre el cañón submarino de Avilés y casi no daban crédito a que estuviera considerado el mayor del mundo. Este asunto tiende a dejar con la boca abierta al personal y la solución para los que así se quedan pasmados y puedan volver a cerrarla es confirmarlo en publicaciones especializadas o acudir al magnífico Museo Marítimo de Luanco, donde se expone -en didáctica maqueta- este cristo geológico.
Pero la comarca de Avilés tiene otros recursos asombrosos. Por ejemplo la mina submarina de Arnao, lugar y playa vecina de Salinas. Una instalación que es el buque insignia de la Real Compañía Asturiana, primera empresa minera de Asturias, fundada en 1833.
Tan importante fue la mina de Arnao que el 24 de agosto 1858, con motivo de su estancia en Avilés, se acercaron allí la Reina Isabel II y su marido, el Rey consorte.
Decidida se dirigió al castillete del pozo minero y manifestó el deseo de descender a las galerías, ante el pavor de ministros y directivos avilesinos. E Isabel II, un trueno de mujer, arrastrando a su -aterrado- esposo descendió los ochenta metros de profundidad, sin aguardar el resultado del mínimo reconocimiento de seguridad que solicitaba -con el consiguiente canguelo- el Jefe del Gobierno, que los acompañaba.
Pie en tierra, la Reina recorrió las galerías, incluida una con un 14% de desnivel, que discurre bajo las aguas del Océano y “nunca antes visitada antes por mujer ninguna” (dice un cronista), recorriendo unos dos¬cientos cincuenta metros.
El tránsito, abundante en malos pasos, menos para esta Reina de armas tomar, que llevaba vestido y calzado empapados de agua, no paró hasta saludar al final del tramo submarino a los picadores que faenaban en él. Allí, dibujó en la pared -con un cabo de vela- su inicial. Según cuenta Juan de la Rada, el subidón entusiástico de un ingeniero belga apellidado Schmit, fue tal que arruinando el protocolo, gritó: “¡Elle mérite une vive de tout mon coeur!”, alucinado ante los arrestos de Isabel de Borbón.
Al volver a Avilés, donde ya había corrido la voz, un público entusiasmado la ovacionó sin cuento, entre ellos el niño Armando Palacio Valdés.
Aquella mina, con original castillete, allí sigue plantada y actualmente forma parte (junto con otros elementos de su valioso pasado fabril) del Conjunto Histórico Industrial de Arnao. Lo que garantiza el blindaje legal para estos monumentos del patrimonio industrial que se han sabido -y querido- conservar en Castrillón.
Un ejemplo de respeto a la Historia que me deja pasmado.

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Culinos de Asturias

Por Alberto del Río Legazpi (14 de agosto, 2009)

En Candás el ayuntamiento prohíbe escanciar sidra en las terrazas de los bares.

El 26 de diciembre de 2008, le descubrimos a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que los coñinos, modalidad pastelera ovetense, son, junto a los carajitos de Salas el máximo ejemplo de igualdad sexual de la repostería mundial. Ni caso, oye. La sublime paridad entre la confitería y la sexualidad en Asturias no excitó a la ministra, a su curiosidad quiero decir. Hoy, ante la gravedad que está cobrando otro asunto gastronómico, el de la sidra, apelamos ante Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, habitual del veraneo en Llanes y por ello potencial consumidor.
La sidra es marca de la casa de la madre que nos parió y por tanto valor a preservar. Por eso que los munícipes de Candás se hagan los estrechos y decreten el veto a escanciar en las terrazas es tan pésima noticia como monumental gilipollez política.
Gran parte del éxito sidrero está en su puesta en escena, en ese ver despeñarse el líquido amarillo buscando el blanco vaso de culo ancho. La ancestral frescura de la fuente y los reflejos condicionados de Pavlov hacen el resto.
Escenografía perfecta. Porque lo que mola al personal, conocedores o principiantes, es que venga el camarero y eche un culín. Ahí está la esencia, la presencia y la madre del cordero de Asturias patria querida. Recordemos que nuestro más famoso futbolista, David Villa, celebra muchos de sus goles escenificando, por la tele y para todo el universo, la figura del echador sidrero.
La internacionalización de este profesional está demostrada con que, hace pocos veranos, el concurso de escanciadores de Asturias fuese ganado por un holandés: Lordy Van Der Buro. Hasta ahora sabíamos de “El holandés errante”, ahora en Asturias descubrimos “El holandés echante”.
Y ahora tenemos, a uno de los hechos diferenciales asturianos, amenazado comercialmente por vascos y cántabros. La diferencia entre estas bebidas regionales, que compiten en el mercado nacional, se encuentra fundamentalmente en la forma de consumo. La asturiana se escancia, mientras que las otras no. La asturiana es humana, las otras son insubstanciales.
Y aquí contribuimos, matando al escanciador, al echador. O con inventos amariconados que enchufados a la botella permiten al personal servirse sin la gracia del profesional. O con prohibiciones municipales -como las de Candás- de escanciar en terrazas.
Ponga orden el señor ministro, porque estamos ante el fin de un ritual que se pierde en la noche de los tiempos. Es la catástrofe del símbolo y del mito. El asesinato del rito.
Señor ministro: estamos con la sidra al cuello.
Los culinos ya no son lo que eran.

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