El alquimista en el Avilés gótico

Por Alberto del Río Legazpi (30 de mayo, 2008)

Los términos alquimista y gótico tienen un perfecto pegamento histórico y en ocasiones una acertada rima literaria.
En Avilés, los monumentos de arquitectura gótica, reúnen sus mayores efectivos es La Ferrería, la antigua calle mayor medieval. Pasear por ella es meterse en el túnel del tiempo y con algo de entusiasmo por tu parte, te plantas de golpe en históricas épocas en las que Avilés tenía el mayor puerto del norte de la España atlántica “desde la desembocadura del Miño al Bidasoa”, como tiene escrito Juan Ignacio Ruiz de la Peña.
En la calle y aledaños, están ancladas dos capillas góticas y un palacio: el de Valdecarzana, donde estos días se exhibe documentación sobre la trayectoria creativa de Paulo Coelho. El escritor brasileño ha venido de la mano de la Fundación Niemeyer, a celebrar mundialmente, aquí en Avilés, el veinte aniversario de la edición de su gran éxito editorial “El alquimista”.
En la planta baja del gótico Valdecarzana y desde la puerta acristalada derecha, hacia la que, Coelho, tensa un arco con flecha, alcanzas a divisar la plaza del Marqués de Casa Quijano, frente a la que se está comenzando a levantar el centro Niemeyer, a la otra margen de la ría avilesina.
Yo no entro en si usted ha leído o no a Coelho y si habiéndolo leído le ha puesto un poco, un mucho o ha pasado de él. No es ese el objeto de este escrito, aunque este caballero lleve vendidos unos 100 millones de ejemplares de sus obras. Lo que lo califica como un alquimista en esto de juntar palabras.
Ya digo que no entro en la valoración de su obra, si no en la proyección mundial que la misma tiene. Porque… cada loco con su tema, contra gustos no hay disputas, cada uno es como es, cada quién es cada cual y baja las escaleras como quiere… según canta Joan Manuel Serrat. Aunque yo creo que hay bastantes que las bajan como pueden, que no es poco.
El objeto de este escrito es dar fe de un nuevo aldabonazo, que convierte a esta ciudad -y en este caso concreto- en un referente mundial editorial de muchos quilates. En el verano pasado ya hubo un rodaje cinematográfico de Woody Allen, en el casco histórico, y la presentación de otra película suya -en primicia mundial- aquí en Avilés, amén de la reunión -en diciembre de 2007- de representantes de los ocho principales centros culturales del mundo. Se está haciendo camino al andar, el sabio consejo rimado de don Antonio Machado.
Y caminando por la gótica calle de La Ferrería y mirando hacia el fondo de la estrecha calle de Los Alfolíes, también se puede ver parte de la parcela donde han comenzado las obras del Centro Internacional Niemeyer.
Confieso que a mi este asunto de la catedral cultural de San Oscar Niemeyer, me parece cada vez más gordo. Grueso, mejor dicho, por hacerle justicia a Natalio, que a estas alturas del relato, casi todo el mundo sabrá quien es.

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Un Furaco y un Mansín en Asturias 2008

Por Alberto del Río Legazpi (23 de mayo, 2008)

En mayo de 1968, en Francia los estudiantes le dieron la vuelta a la tortilla y desorganizaron -pues tanto era su tinte anarco- la revolución conocida como el “Mayo del 68”. Fue una revuelta salida de madre y con tal carga de romanticismo ideológico que le ocasionó una colosal tiritona al Estado francés, una embestida de pánico a sus partidos democráticos e incluso llegó a poner a los sindicatos históricos al borde de un ataque de nervios.
Cuarenta años más tarde, en mayo de 2008, en Asturias algunas cosas parece que también se han vuelto del revés. Por las calles de Tarna, anda, revolucionariamente suelto, un urogallo, una de las aves más esquivas que existen.
Son especie protegida, aunque Manuel Fraga mató uno hace años en una jornada de caza donde, por desgracia apuntó bien. Anteriormente y es un hecho histórico, en otra cacería apuntó tan mal -aunque hay opiniones contrarias afirmando que muy justamente- que dio de lleno en el culo de la hija del mismísimo general Francisco Franco, de quien Fraga era ministro.
Lo han bautizado como “Mansin” (al urogallo, no a Fraga) porque el faisán se muestra tierno y confiado con los vecinos de Tarna, a la vez que despliega su plumaje, gesto de pasión característico que denota su deseo de aparearse. Y es que por lo que se ve, por los frondosos bosques, no hay manera.
Pienso que habría que acudir a Cantabria que siempre nos ha sacado de estos trances. Hace años, hubo problemas con la reproducción de la ganadería vacuna, y el entonces presidente cántabro, Hormaechea, político independiente afín al PP y que se permitía llamar “Charlotín” a Aznar, nos vendió raciones de semen para nuestras vacas roxas (rubias). Procedían de un semental americano, de nombre “Sultán” y del que la administración cántabra, quiero decir los responsables de su matraqueo, pretendían cuarenta mil dosis de esperma para su distribución. Demasiado, por muy americano que fuese. Por lo que pronto hubo que operarlo de rotura de ligamentos (de rodilla), y mas tarde en el momento en que realizaba un salto coital sobre una rubia (roxa) vaca sufrió una luxación (de rótula) que le apartó de sus quehaceres. Mal, terminó aquel semental.
Hace poco el actual presidente cántabro, Revilla, nos prestó un oso macho, llamado “Furaco” por ver si acierta con el de nuestras osas Paca y Tola, tan faltas de preñez. Pero la cosa va lenta. “Tá Mansín el Furaco” decía una señorina por la tele, “Esti Furaco ye sólo de nombre”, añadía su marido. El veterinario del macho declaró, a este periódico, que “el estrés inhibe el celo de las osas”. Cierto, tanto como que el caso de la cosa nos ha puesto nerviosos a todos. A ver si ¡por Dios! ¡Revilla del alma! nos saca usted de la última frustración sexual animal, encarnada en “Mansín”, el urogallo.
Por todo ello, creo llegada la hora de que el Gobierno del Principado, revestido de ceremonial, acuda -en procesión laica- a que un druida, a poder ser de Taramundi, les pase el agua a todos sus componentes, a la sombra de algún carbayo del Paraíso Natural.
Puede que lo que nos está ocurriendo sea una política sexual mal dirigida o un calentamiento global no digerido. No lo se, oiga.
Pero el caso es que corremos el peligro de que la fauna asturiana casque por falta de casquetes.

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Marian, en el abismo de las sensaciones

Por Alberto del Río Legazpi (16 de mayo, 2008)

Fue el sábado pasado cuando en Avilés ocurrió uno de los sucesos culturales más singulares que recordar puedo. Todo un acontecimiento.
En el día décimo del mes de mayo, tuvo lugar en la Casa Municipal de Cultura una reunión literaria cargada de armonía. Había mucho vate tanto en el escenario como en el patio de butacas; alguien lo resumió de modo prosaico:”Nunca se vio tanto poeta por metro cuadrado en Asturias”.
Me acuerdo que de niño, por este tiempo primaveral, nos hacían cantar religiosamente lo de: “Venid y vamos todos, con flores a María…” De mayor, y el otro sábado, se me transformó y no milagrosamente en un: “Venid y vamos todos, con flores a Mari-an Suárez”. Porque eso fue algo de lo que ocurrió espontáneamente en el acontecimiento que intento trasladarles, asunto un tanto inútil porque había que haber estado allí.
Y allí, dirigiendo todo el tinglado, con su poca “salud de hierro” -como ella que me dijo- estaba la feliz autora. Había confiado el diseño del acto a Benjamín Menéndez, aquel que plantó los tres conos gigantescos que ligan con la Ría avilesina. También estaban Bach, Mozart y demás familia, puestos en do-re-mi-fa-sol por el piano de Ana Pico. Y luego veintidós personas de todos los estamentos sociales, políticos, educativos y artísticos. Se montó tal tinglado que aquello se convirtió en un increíble acto coral, por obra y gracia de una mujer: Marian Suárez y de su antología poética, recién salida del horno editorial: “Puente colgante sobre el abismo de las sensaciones”.
Aparte de Marian, no conseguías saber quiera era más protagonista, si los veintidós que leíamos sobre el escenario, o los doscientos que escuchaban en el patio de butacas. Había rayos y centellas creadoras por aquella sala. Fue, aquella, una tormenta de gran aparato literario.
Marian viene de aquellos avilesinos “Jueves Literarios”, tertulianos y periodísticos, que anidaron en torno a Ana de Valle. O sea: José Manuel Feito, Eugenio Bueno, J. L. García Martín, L. Sánchez Torre, Herme G. Donis, Felicísimo… Siguiendo la estela de aquel esplendente grupo poético, vienen hoy pisando fuerte jóvenes poetas, muy activos también en la prosa periodística: Natalia Menéndez, Esperanza Medina, Aurelio González Ovies, Fátima Fernandez, María José Rosete, Elisa Torreira y bastantes más, que forman el grupo Creactiva.
Hay un puente colgante sobre el abismo de las sensaciones de estos autores y de aquellos, por ejemplo Marian, una creadora indesmallable, que ahora mismo investiga sobre el lenguaje de la mirada.
Mallarmé decía que la poesía es música y José Martí que honradez. De forma que, podemos colegir, que Marian Suárez es música honrada de las letras. Una encantadora persona que ha devenido en destacado personaje literario, que a día de hoy constituye todo un lujo poético para Avilés y para Asturias. De momento.

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Petróleo de Asturias ¿llegó la hora?

Por Alberto del Río Legazpi (9 de mayo, 2008)

Fue en Avilés, cuando en una mañana de mayo, cogí mi MP3 y me fui a pasear. Me fui subiendo la ría que sabrá su señoría, que es puerto de mar.
Y metido por tan húmedo sendero topéme con un conocimiento ovetense, que me confidenció que están a punto de concederse las necesarias licencias para perforar, por tierra y mar, a la busca y captura de bolsas de petróleo.
No es ningún secreto que desde hace tiempo se viendo haciendo prospecciones, las últimas a cargo de Repsol. No hace todavía tres años, los sondeos esperaban confirmar bolsas de dicho combustible con una capacidad de 7.000 barriles diarios.
Pero es que ahora es Hunosa -y esto ya son palabras mayores por circunstancias que no escapan a nadie- una de la dos empresas que opta a una concesión del ministerio de Industria para iniciar nuevamente la búsqueda de petróleo en Asturias, parece que a propósito de nuevos y desconocidos datos técnicos. El asunto cobra una dimensión tremenda, a mi entender.
La zona a explorar y en la que existen indicios de presencia de hidrocarburos es conocida por los expertos como “Operación Villaviciosa” y dibuja un rectángulo de 43.533 hectáreas que abarca a los concejos de Cabranes, Colunga, Gijón, Nava, Parres, Piloña, Sariego y Villaviciosa.
Quizás debamos de ir preparándonos frente al dilema, tan propio de Asturias, del progreso brutal, por repentino y mastodóntico. Guardamos durante siglos un tesoro fósil: el carbón. Lo encontramos, explotamos y ahora ha caído en desuso, por su calidad ¿Por qué no creer que el cofre guardaba más? Por ejemplo el petróleo que ahora, acabado la hulla, tanto busca HUNOSA, por ejemplo.
La situación actual supera a lo que pudo soñar aquel gijonés detector de riquezas ocultas llamado Gaspar Melchor de Jovellanos y al que Goya dejó retratado en pose melancólica.
Pero Palacio Valdés, en su obra “La aldea perdida” repelió el precio de ese progreso. También las asociaciones ecologistas lo hacen, por motivos que en el fondo son los mismos que argumentó el universal escritor asturiano.
Si todo esto se confirma, Asturias está ante uno de los momentos claves de su larga historia. Parece, según mi comunicante, que las reservas de hidrocarburos que se pueden encontrar abastecerían a España entera.
Sería una nueva reconquista. Pero, ésta, económica. O sea: de las de te lo juro por mi madre.

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Made in Avilés

Por Alberto del Río Legazpi (2 de mayo, 2008)

Hace doscientos años, el 2 de mayo de 1808, un grupo de patriotas madrileños inició la rebelión contra la invasión napoleónica de España. La cosa prendió y terminó en la Guerra de la Independencia.
Hoy, 2 de mayo de 2008, ya no quedan franceses en Avilés, porque se marcharon ayer por la mañana. Levaron anclas docenas de veleros de nuestro puerto deportivo donde estuvieron anclados varios días en un fin de etapa de la regata Saint-Nazaire-Avilés-Pornichet. Estos días se estuvo oyendo hablar y cantar, alegremente, en francés por calles y establecimientos de la villa, sin embargo hace 200 años eso nos hubiera mentado la bicha. Cosas de la relatividad histórica.
Y como todo esto nos coge en plena hervor de cambio, con esto de la erección cultural de San Oscar Niemeyer y los planes para el parto de la Isla de la Innovación, da pie a pensar que estamos asistiendo al renacimiento de la imagen de Avilés pero ahora potenciada internacionalmente hasta unos niveles desconocidos por estas latitudes.
Llevamos un tiempo sacando la cabeza de aquella mareona de crisis y no nos dábamos cuenta de ello. Ahora el agua ya solo nos llega por el ombligo. Por lo que deberían ser de general conocimiento algunas cosas singulares.
Por ejemplo, que el jardín de multinacionales que tenemos en Avilés nos genera marca. Reparen en que los componentes de aluminio, que hacen tan singular el automóvil Audi, los fabrica Alcoa. Que otro coche, de gama alta, como el BMW, está fabricado a partir de un proyecto de carrocería de acero ultraligero en el que participó Arcelor a través de su Centro de Desarrollo Tecnológico del Acero de Avilés. Que los parabrisas de cientos de miles de automóviles o las pantallas de televisión y ordenadores salen de Cristalería Española (Saint-Gobain) de Avilés.
¿Sabían que la factoría de Astu¬riana de Zinc, instalada en San Juan de Nieva, es la mayor productora mundial de ese metal? ¿O que la DuPont tiene centralizado en Tabaza el control financiero de todas sus plantas europeas?
Ahora mismo y por primera vez, en siglos, Avilés es la ciudad asturiana que está más de moda, a la moda y por la moda. Por un lado está la marca deportiva local Joluvi, presente con sus prendas por todo el territorio nacional.
Y por el otro, la Dirección General de Turismo, el martes pasado, ha elegido las tiendas de la empresa avilesina Los Telares (125 puntos de venta en España) para iniciar una novedosa campaña de promoción del Principado de Asturias en varias ciudades de nuestro país, inaugurando así un nuevo tipo de promoción que utilizará los escaparates y las propias tiendas de la cadena textil avilesina para dar a conocer nuestros recursos turísticos regionales.
Ya están aquí los tiempos del “Made in Avilés”. El prólogo de una nueva y desconocida realidad e imagen de la ciudad en el mundo. Por lo tanto y de acuerdo con Marx (facción Groucho) ¡más madera que es la guerra!
Porque no hay genio sin locura, ni prodigio sin desorden.

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