Podía ser mucho peor

Por Pepe Monteserín (9 de noviembre, 2010)

Llevaderas se me antojan las nuevas normas ortográficas de la lengua española; que la i griega pase a llamarse ye, suena mejor para los asturianos, ye más familiar. Provenía de la griega ípsilon, que significaba i simple. Habrá que acostumbrarse a recitar el abecedario terminando con “equis, ye y ceta”. Extraña que la “z” no figure en su propio nombre, aunque tampoco contienen la suya la equis, la cu ni la uve doble, ahora doble uve, tanto da.
Aplaudo la obligación de llamar be y uve a las be alta y be baja, y pasarán a ser como me enseñó doña Pura en el Colegio de las Mercedes; ahora me entero que la RAE permitía llamarlas de otra manera. Otra cosa es que haya gente que no distinga su uso.
-Sargento –gritó un brigada-. Prepare una orden escrita para reunir el jueves a toda la sección.
-A sus órdenes. Ah, mi brigada, ¿cómo se escribe jueves, con be o con uve?
-¿Sabe qué le digo? Convóquelos mejor para el miércoles.
Así mismo, que la che y la elle dejen de ser letras del alfabeto me parece despido procedente en época de crisis; ¿qué miembros de la RAE perderán sillón? Resiste un único dígrafo, la doble uve, especie de Géminis o Piscis del zodíaco.
Ex, anti y pro dejarán de ser preposición que precede al sintagma nominal o postposición, para juntarse a ella: exmarido irá junto; uno se separará de su pareja y cargará indisolublemente con el prefijo hasta que la muerte los separe. Ex irá unido a la base léxica, mientras afecte a una sola palabra. Verbigracia: antisocial, anti juventudes socialistas; exaparejador, ex arquitecto técnico; progabino, pro Álvarez Cascos.
Qué poco me gusta eliminar las tildes del adverbio “sólo” (únicamente, solamente), que se distinguía del adjetivo “solo” (único en su especie, sin compañía, sin amparo), y aún lamento más la eliminación en los pronombres demostrativos éste, ése y aquél, que sustituyen al nombre y confundiremos con este exmarido, ese antisocial y aquel proetarra, simples adjetivos. Esto no es democracia, es ignorancia. Yo, pronombre, promovería protestas, permítaseme el tautograma.
Duele que los monosílabos con diptongo ortográfico pierdan la tilde (fie, hui, frio), pero sería muy fuerte, tío, si igualaran el “sí” afirmativo y “si” condicional, el “sé” de saber y el “se” reflexivo, el “más” adverbio de cantidad y “mas”, conjunción adversativa.
En resumidas, podía ser mucho peor: que se unificara la be y la uve, la ce y la ese, que desapareciera la hache y la cambiaran por la ge…, que siguieran acortando la pronunciación y la escritura en favor de soluciones fonémicas y en perjuicio de las etimologías. La buena ortografía conduce a la pulcritud en todos sus aspectos; me disgusta que se legalicen las faltas, vaya, que se socialicen la desidia y la ignorancia. El lenguaje no es sólo para comunicar, también se necesita para avanzar en el pensamiento y en la creación. Soy de los que rebajaría la nota en Matemáticas al alumno que pusiera uve al cuadrado en lugar de be al cuadrado en el Teorema de Pitágoras. La “v” jamás fue cateto.

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Velada románica en Cangas de Onís

Por Pepe Monteserín (8 de agosto, 2008)

El pasado domingo, adornada con música de cámara, descubrí la románica iglesia de Santa María de Villaverde, cerca de Mestas de Con, en Cangas de Onís. Magníficas ermita y concierto; aquélla construida sobre cimientos romanos, con buenos sillares de los siglos XII-XIII y espadaña huérfana de campanas, el otro pleno de sensibilidad artística y buenas intenciones.
Al atardecer aparqué junto al pequeño cementerio, atravesé el atrio de cantos rodados, pasé bajo las arquivoltas ajedrezadas, recorrí la nave rectangular, iluminado su perímetro con cirios, y me senté cerca del ábside.
Estas piezas disfruté:
1. La “Sonata en do mayor”, de Bocherini, interpretada al chelo por Julia Castaño y Juan Cue, hizo vibrar las columnas de fustes lisos y los capiteles del arco de triunfo que separa la nave del ábside.
2. “Suite” de Corrette, allegro, sarabanda y allegro, recorridos por el violín de Ana López y la viola de José Manuel González Valdés.
A continuación, Óscar Allen, lector de circunstancias, recitó a Fernando Beltrán: “Yo algo sin alcohol, dijo ella al llegar”.
3. Ana y Cue siguieron con “Sonata en sol mayor”, de Boccherini, aire español e italiano que envolvieron los capiteles de hojas, piñas, espigas y aves de bien trabajado plumaje que devoraban un sapo atrapado en sus garras.
4. José Manuel Sanemeterio y Marco Antonio García de Paz interpretaron la “Sonata para dos violines”, de Leclair.
Todos ellos iban saliendo de la sacristía, construida a tiempo en el siglo XVIII.
Acogida por la cubierta de madera, a dos aguas, volvió la poesía de Beltrán-Óscar, con “Me quitaré el azul / te quitarás el rojo / seremos como un lápiz”.
5. Raquel Fernández Berdión, con “Syrinx”, de Debussy, tocó la última canción de Pan antes de morir; finísima, elegante, llenó la ermita de sentimiento, a mí de emoción y un punto de tristeza porque no sé tocar la flauta travesera.
Con melancolía siguieron mis ojos la bóveda de cañón y las pinturas barrocas, cenefas de motivos vegetales y geométricos, el crucificado y Santiago Matamoros (me contó Javier Remis, del Museo de Covadonga, que esta iglesia jalona una variante más meridional del Camino de Santiago, el del Norte, para salvar los estuarios de Ribadesella y Villaviciosa.
Regresó Allen con “El hombre capaz de lo mejor, el hombre capaz de lo peor, el hombre a secas, yo”, o sea, Fernando Beltrán.
6. Cue erizó al auditorio con el último movimiento del “Elogio a la eternidad de Jesús”, que compuso Messiaen preso en el campo de concentración de Silesia.
Los aplausos se mezclaban con la luz crepuscular que entraba por las saeteras.
7. Cue y Raquel, felizmente emparejados, tocaron “Sonata en mi menor”, de Telemann.
Dijo Beltrán, frente al ara de piedra: “Mi madre me enseñó a hacer trampas. Trampas para perder”.
8. La soprano Elena Rosso, los violines de Sanemeterio y Marco y el chelo de Cue nos asombraron con el “Aria de la Pasión según San Mateo”, de Bach.
No hacía falta más iglesia, pero tampoco hubiera quedado grande una Catedral.
Terminó el recital con este breve e intenso poema: “Estoy cansado, padre. Me duele todo. No puedo con tu alma”.
y 9. Con los últimos rayos de sol, Raquel, José Manuel y Cue, pusieron fin a la velada con “Badinerie”, la popular “broma” de Bach. Y todos terminamos sonrientes.

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Luis G. Valdés

Por Pepe Monteserín (6 de julio, 2008)

El sábado en el Ayuntamiento de Pravia, la Asociación Cultural Manuel López de la Torre, que preside José Antonio Martínez, acompañado de los directivos Valle Iturrate, Cristina Jerez, José Luis Barrera y Luis Solar, además de las autoridades municipales, entregó el “Galardón de Oro Reina Adosinda” a Luis García Valdés, profesor de piano, director de la Banda de Música de Pravia y durante muchos años director de la coral polifónica “Santiago López”, fundada en 1929, que actualmente dirige Pepe Avello y preside Galo Fernández.
En su breve disertación, destacó José Antonio Martínez (el mejor cronista vivo de la villa praviana) uno de los méritos de Luis: hacerlo cantar bien a él, durísimo de oído; participaba José Antonio en el antiguo coro de Acción Católica, y Luis logró el milagro con la obra de Chapí “El rey que rabió”, en la parte denominada “Coro de doctores”; libreto de Miguel Ramos Carrión y Vital Aza, en la parte de: “Juzgando por los síntomas / que tiene el animal, / bien puede estar hidrófobo, / bien no lo puede estar, / y afirma el gran Hipócrates / que el perro en caso tal / suele ladrar muchísimo o no suele ladrar… /… Y de esta opinión nadie nos sacará. / ¡El perro está rabioso! ¡O no lo está!”.
Luis Valdés, ante el aplauso y expectativa de los asistentes, tomó la palabra y, con voz entrecortada, relató la anécdota del fallecido José Iturbi, pianista y compositor valenciano, cuando, hace muchos años, con motivo de la inauguración de un piano en Avilés, lo invitaron no sólo a estrenar el instrumento sino a dirigir unas palabras al auditorio: “Cuando tengo que tocar, tiemblo, pero si tengo que hablar, muero”. Así, Luis, justificó su nerviosismo para agradecer el galardón, ante los ánimos y besos que le lanzaban emocionadas desde la fila primera sus hermanas mayores (Carmen, Visita, Ramona y Falina), nietas del muy conocido ebanista Manolín de Dios, así llamado porque fue un niño tan guapo que siempre hacía de diosito en el nacimiento viviente de la Navidad praviana.
Mucha tradición musical hay en Pravia. Buena prueba es que, allá por los años de la posguerra, cuando en los bares se exhibía carteles con este texto: “Prohibido cantar”, el alcalde de Pravia, Santiago López (fundador de la coral que llevaría su nombre), levantó esa prohibición, o mejor dicho, la arregló de tal manera que ahora en los bares de nuestro concejo, ya de manera tácita, ya explícita, luce esta consigna: “Se prohíbe cantar mal”. O sea, “Podéis cantar”. Precisamente gracias a Luis, ya nadie desafina.

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El arraigo de Agones

Por Pepe Monteserín (22 de junio, 2008)

El alcalde de Pravia, Antonio de Luis Solar y la muy luchadora alcaldesa de la parroquia rural, María Cruz Varela, a ritmo de gaita y tambor, descubrieron el domingo el monolito que conmemora el nombramiento de Agones como “Pueblo Excelente del Concejo”, concedido por unanimidad de un jurado formado por Fernando Inclán, ex juez, José Antonio Suárez, topógrafo, José Luis López Freije, director de Caja Rural en Pravia, Valle Iturrate, Ana Rosa Álvarez y Juan Manuel Rodríguez Polo, concejales municipales del PSOE, PP y UP, y un servidor.
He aquí algunos de los méritos de Agones que citó Inclán, presidente del jurado: La concordia, buena convivencia y solidaridad de sus vecinos, su larga trayectoria de trabajo asociativo (amas de casa, sociedades deportivas, culturales y recreativas, concurso de pintura, enramado de fuentes, feria de artesanos, paella de San Bartuelo…), sus obras y mejoras en el pueblo, la gestión de sus montes y sus referencias históricas (documento de donación de Alfonso III, del siglo XI, Castro del Cogollo, Cristo del siglo XV, Casa de Merás del siglo XVII, Casa de Miranda, Jardín de los Aromas…).
Bajo el orbayu y con los seiscientos vecinos de Agones en la Pista de San Miguel, celebramos el acontecimiento los mencionados, junto con Rosa María, alcaldesa de Villamuñín, que había presentado la candidatura de su pueblo, María Josefa Álvarez, presidenta de la admirable energía alternativa que constituye la Asociación de Amas de Casa; Berta Cuervo, presidenta de la Comisión de Régimen Interior, David Álvarez, de Deportes y Juventud, Salomé Hernández, de Bienestar Social, Charo Cuervo Corrales, de la Comisión de Medio Rural; los concejales Teo Ramón, Jesús Suárez Pertierra y Luis Fernando Rodríguez… Y los que no vi, y los que si te vi no me acuerdo y los que por causas de fuerza mayor (pienso también en José Ramón Cuervo) asistieron en espíritu.
Una muestra de las maravillas de esta parroquia la dejó por escrito el mejor historiador praviano, Antonio Juan de Bances (1734?-1806): “Las vacas de Agones son muy ponderadas, aunque no son buenas para transplantadas, por criarse muy viciosas en sus excelentes prados regadíos”. No en vano, Antonio de Luis anunció que Agones será promovido por el Ayuntamiento para la candidatura al “Príncipe de Asturias” al Pueblo Ejemplar. Muy vicioso me crié yo en Pravia, por eso me gusta volver.

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Pa en cenando

Por Pepe Monteserín (2 de mayo, 2008)

1.
¿Nunca te pasó eso de regresar
a la to tierrina,
nun dar con ella
ya tener que parila?

2.
¿Quies que t’alcuentre?
¡Ven, entós!

3.
Sábenme a poco
los tos besos, bandida;
has dame más.

Paezme como si robara fame,
ya lluegu suénamne las tripas
a música celestial.

4.
Espérame colas piernas abiertas;
cierro yo tras de mi,
según entro.

5.
Úntome los deos onde sabes,
ya en crudu,
tócome las muñecas,
el pescuezu
ya detrás de las oreyas,
p’ atizar el pulsu.

6.
Per un llau,
fáltame tiempu pa ser sencillu,
pel otru, dame vergoña
que s’ entienda lo que digo;
asina lloro,
enguedeyáu.

7.
Toi más perdíu que qué,
ya too por nun dame por vencíu.

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