Berza

Por Pepe Monteserín (29 de octubre, 2010)

De la berza, col silvestre, hay variedades a tutiplén, más o menos arrepolladas o carnosas. Consumimos berzas desde que Dios creó el chorizo; hay quien dice que la hoja con la que Eva se tapó tras la expulsión del Edén no era de higuera o parra sino de berza; Giotto en su “Peccato originale” se ahorró de pintar lo mejor de Eva en beneficio de una hoja de berza glauca, cuasi renacentista. Con vitamina “C” asgaya, la berza quita el catarro, restituye la voz perdida y aumenta la leche de la madre. De hecho, según ecografía a un fresco de Masaccio, de la Capilla Brancacci, en Santa María del Carmine, en Florencia, Eva estaba embarazada de Caín (qué raro suena) cuando comió la manzana. También es la berza indicada contra la embriaguez, tomándola antes de, o bien, con mucha más antelación, plantándola entre viñedos: los debilita de tal manera que nunca medran.

Categoría: General | Comentarios(0) | octubre 2010 |

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