“Paul”

Por Pepe Monteserín (27 de octubre, 2010)

La única flor que da, anuncia el fin del maguey; como el canto del cisne. Suele ocurrir en la naturaleza que un relámpago de lucidez preceda a la muerte; lo demostró el pulpo de Oberhausen, que acaba de palmar. Dostoievski, que era epiléptico, antes de cada ataque gozaba de unos segundos de iluminación interior. Lampedusa sólo escribió “El Gatopardo” y lo hizo al final de sus días. Galois concibió su teoría algebraica de Grupos la noche antes de ser abatido en un duelo. Schubert, entre los escalofríos del tifus, creó sus mejores sinfonías. Agonizando compuso Mozart el “Réquiem”. Manuel Acuña terminó “Nocturno”, su poema más célebre, y se suicidó. Beethoven, al borde de la locura y el deceso parió la “Novena”… Pero, ante la ausencia de resplandores e ideas brillantes, larga vida espera a nuestros líderes. A mí también. El que no se consuela es porque no quiere.

Categoría: General | Comentarios(0) | octubre 2010 |

Escribir comentario