Triqui

Por Pepe Monteserín (24 de octubre, 2010)

En un restaurante del casco viejo, donde suelo comer con una peña de loyolinos, conocí a Triqui. A los postres, se sentó en nuestra mesa para saludar a mi querido Enterría, que nos presentó; me dio sabios consejos y me contó que había jugado al fútbol con Alberto Menéndez, uno extremo derecho, otro izquierdo. “¿Es tu jefe?”. “Es el subdirector; yo soy peón de corresponsal”. Triqui, en el primer párrafo de la entrevista de J. Cuervo, ayer en Siglo XXI, describe de manera admirable su niñez, cuando jugaba a la peonza, se pateaba en el culo con los compañeros y robaba niales: si había seis huevos de pega, dejaba dos. “Los huevos del tordo malvís eran azul turquesa y los del jilguero, más pequeños que una perla, daban grima”. Imposible comenzar mejor el relato de una vida. Acción, emoción y erudición; así es él. “¿Postre?”, ofreció una camarera, y respondí: Triqui.

Categoría: General | Comentarios(0) | octubre 2010 |

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