Nieves

Por Pepe Monteserín (16 de septiembre, 2010)

En el siglo IV, un acaudalado y viejo patricio, sin descendencia, pidió a la Virgen que le señalase qué hacer con su fortuna. Ella le dijo: “Constrúyeme un templo, ya te diré dónde”. Así, la mañana de un 5 de agosto, amaneció nevado el monte Esquilino, una de las famosas siete colinas de Roma; este insólito acontecimiento lo interpretó el viejo como una señal y ahí levantó el templo que dedicó a la Virgen de las Nieves, cuya primera imagen talló después un discípulo de Giotto. Conque, lo primero fue la nieve de agosto, después el templo y, finalmente, la escultura. Dicho esto, lo ocurrido en la cumbre del Urriellu, que Nuestra Señora de las Nieves hubiera desaparecido de su mayestático pedestal, después de sesenta años a la intemperie, y que una vez repuesta haya vuelto a desengancharse, ¿no será una señal del Cielo?, ¿habrá que levantarle una basílica?

Categoría: General | Comentarios(0) | septiembre 2010 |

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