Toros

Por Pepe Monteserín (29 de julio, 2010)

En 1570 pidieron a Felipe II que suprimiera las corridas de toros, no por el morlaco sino por los diestros, que morían sin tiempo a ponerse a bien con Dios. Aunque no soy aficionado, dos veces asistí a una lidia, ambas en El Bibio: en los 70 vi a Diego Puerta y Antonio Ordóñez, y en 2007, a los ariscos toros de Palha. Ya manifesté aquí que soy partidario de la cría y consumo del capón, al que castramos para que engorde y cebamos a la fuerza, del centollo, al que cocemos vivo, y de la fiesta nacional, un caso de no castración para aprovechar la bravura del toro, en beneficio del arte, y demostrar que no pensamos sólo en comer. Felipe II fue claro: “Son una muy antigua y general costumbre en nuestros reinos, y para la quitar será menester mirar más en ello; así por ahora no conviene se haga novedad”. Cierto es que pasó el tiempo y Felipe II ya no manda en Cataluña.

Categoría: General | Comentarios(0) | julio 2010 |

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