Montesinos

Por Pepe Monteserín (26 de julio, 2010)

En Ossa de Montiel compré cien brazas de soga para descolgarme por la sima de Montesinos, que exploró don Quijote. Aún ciegan la entrada cambroneras, cabrahígos y zarzas. Me colgué del cuello una esquila, para que mi mujer escuchara la inmersión y, entre aves agoreras, bajé al Portal de los Arrieros y a la Gran Sala, y buceé hasta el Palacio de Cristal, anegado este año por Ruidera y sus hijas, tan lloronas que Merlín convirtió en lagunas. Aunque mi mujer cronometró una hora, aseguro que allá adentro pasé tres noches sin haber desayunado de bocado, pensado en comer ni acordarme de la carrera de Alonso en Hockenheim o de la fusión fría CAM-Cajastur. Eso sí, consolé a Dulcinea, a Montesinos y a su primo, el caballero Durandarte, muy afectados porque les habían llegado noticias de que Guti, el del blanco gabán, dejaba España para unirse a los turcos.

Categoría: General | Comentarios(0) | julio 2010 |

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