Excelencia

Por Pepe Monteserín (31 de mayo, 2010)

Cuando era ministro de Fomento con Maura, vino Augusto González Besada a Oviedo, en 1907, para un asunto de repoblación de ríos y ampliación de muelles, y el alcalde de entonces, Fermín López del Vallado, le prestó despacho y chófer. Llegó la hora de comer y Augusto, muy ocupado, sacó dinero de su cartera y le dijo al chófer que fuera a comprarle unos bocadillos: “Vaya a Casa el Fuín, esquina Foncalada con Gascona, que al pasar hoy vi buenos precios”. El funcionario le contestó: “A los de su categoría siempre sirven en Casa Bango, hay arcea en su salsa; además, tenemos un concierto con ellos y cobran de fondos concertados para estos casos. Bajemos, excelencia, su coche aguarda”. Augusto repuso, enojado: “Mire usted, yo tengo por costumbre pagar lo que me como, para eso cobro, y déjese de excelencia, aquí no hay excelencia ni yo tengo coche”.

Categoría: General | Comentarios(0) | mayo 2010 |

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