Gloria

Por Pepe Monteserín (16 de abril, 2010)

Gloria, altea, malvavisco o hierba cañamera. Son sus tallos, de un metro o más de altura, blanquecinos, como las hojas, por el mucho y apretado vello o tomento de que están cubiertos. Las flores, de color rosa pálido, casi blanco, se crían a las orillas de las aguas y en lugares húmedos de tierra baja. La parte medicinal más importante de esta planta son sus pegajosas raíces, que se arrancan en otoño; cuando se ha secado la tierra que llevan adherida, sin lavarlas, se cepillan; hay que cogerlas un día despejado y de buen sol, bien entrada la mañana, para que no desmerezcan. La tisana de la raíz ablanda la tos, calma las hemorroides y propicia el tránsito intestinal, o sea, afloja los muelles y trae buen gobierno al cuerpo. Se queda uno en la gloria. Pero, cuidado, si frotamos con gloria uñas y pezuñas crecen a lo bestia, y buenos están los tiempos para rapiñas y coces.

Categoría: General | Comentarios(0) | abril 2010 |

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