Vendaval

Por Pepe Monteserín (28 de febrero, 2010)

Dado que el sábado iba a ser el fin del mundo, me salté el régimen y fui a Corigos, al antiguo Los Naranjos, último día de las jornadas de la matanza, presto a inmolarme con el mismo cerdo. Sopa de hígado, pote de berzas, boroña preñada, manos, callos, lengua estofada, boronzu fritu, picadillo, lomo con patatas, cuajada con compota, Rioja y café con sacarina. Comí a reventar, puesto que se iba a tomar vientos la España de Zapatero y la de los Reyes Católicos. ¿Sabíais que “reventar” y “españar” es todo uno? Y como el fin del mundo venía a 200 por hora y ya había tirado dos contenedores de basura, me dio la ventolera y fui al Dobra; me desnudé entre tilos y me lancé en el pozo Olla de San Vicente, sin importarme la frialdad del río y a sabiendas de que, de una u otra manera, iba a faltarme tiempo para la digestión. Total: el vendaval amainó y yo quedé como la gocha.

Categoría: General | Comentarios(0) | febrero 2010 |

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