Higa

Por Pepe Monteserín (21 de febrero, 2010)

Saul Bellow habla de los aligerados, supervivientes que han desechando las ideas y doctrinas dominantes, sus psicologías y filosofías, sus más descabelladas convicciones políticas, la inacabable y horrorosa comedia de la mentira pública, que les causa repugnancia la forma de vida teatral y, en suma, se han alejado de prejuicios y modas. Franciscanos, o sea. Tengo para mí que Ángel González era un aligerado, y lo demostraba en sus poemas, libre para aproximarse a la maravilla, capaz de sacar el mayor partido de lo poco, de aprovechar al máximo su condición de persona, de encargarse de tareas humildes y despreciar trompetas de Jericó; pensaba con fuerza y esperaba con tranquilidad para mostrar sus emociones. Aznar no es un aligerado. Yo tampoco, de ahí la higa que le dedico, con mi puño cerrado y el pulgar metido entre el índice y el cordial.

Categoría: General | Comentarios(1) | febrero 2010 |

1 Respuesta a “Higa”

  1. yomismo Escribió:

    Dejémonos de higas y argumentemos. Todos a ser posible. El gesto va arrinconando a la palabra, y así nos va en general. Salud

Escribir comentario