Polvo

Por Pepe Monteserín (17 de febrero, 2010)

La Cuaresma es período de liturgias para la Iglesia católica, dura cuarenta días y se dedica a la oración, a la penitencia y al ayuno; finaliza el día de Pascua, con la llegada de Jesús a Jerusalén, y comienza el miércoles de ceniza, precisamente cuando las palmas del año anterior, con las que conmemoramos la entrada del Maestro en la ciudad santa, se queman para hacer de ellas ceniza. Lo que fue signo de gloria se convierte en nada. El sacerdote, al imponernos en la frente el signo de la cruz, con dichas cenizas, nos recuerda que somos polvo y en polvo nos hemos de convertir. También cuenta cómo se pasa del pecado a la gracia, desde el perdón, y cómo de la muerte a la vida. ¡Oh, resurrección de la carne!, verlo para creerlo. Que seremos polvo sí, enamorado en el mejor caso, y nos borrará el viento; algunos días estoy hecho polvo sin necesidad de morirme.

Categoría: General | Comentarios(4) | febrero 2010 |

4 Respuestas a “Polvo”

  1. Selene3000 Escribió:

    Un artículo muy existencialista, Pepe
    ¿Era Góngora o Quevedo? el que decía aquello de: Polvo seremos, polvo enamorado

  2. pepemonteserin Escribió:

    ¡Quevedo!, a él me remito.

  3. Ramón Escribió:

    Saludos
    El polvo también crea belleza: por lo menos eso se deduce del texto de un cuplé de los años 20, cuyo tema es la cosmética (que ya en la época apuntaba maneras de nueva religión): “Cuantos más polvos más hermosa es la mujer …”

  4. Alberto Z. Escribió:

    Ojo con la polisemia de los polvos, quiero poner un poco de orden con un verso de Lorca que hablaba de “un poco de ceniza en el interior de las cerraduras”. Pues sí, yo opino como Lorca que donde más quemamos es donde más secretamente nos desnudamos, a veces para nosotros mismos. El colmo de la autofilia.

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