Caldas

Por Pepe Monteserín (10 de febrero, 2010)

Entre el neoclásico de Ventura Rodríguez y el más que bizantino de José Manuel Pisa discurre Las Caldas. Si no el agua de hace un millón de años (antihigiénico y anti Heráclito), brota el mismo manantial del carbonífero, azoado, oligometálico y bicarbonatado, con sabor a mar y a 43 grados. En esas termas, los astures diluyeron reumas, asmas, contracturas, inflamaciones y neurosis. Recorrí sus piscinas dinámicas y de contraste y el circuito de chorros, reposé en la cama de burbujas, me regocijé bajo minicascadas y chorros jet, remonté contracorrientes, sesteé saunas, seca y húmeda, atravesé el pediluvio, me rehidraté bajo el orbayu y la lluvia tropical, floté en su Mar Muerto, soñé envuelto en aromas, aceites, té verde, rosas, aloes, lodos, algas, fangos y parafangos, y respingos me dio el masaje balinés, el tailandés, el lomi-lomi, el tui na… ¡Oviedo, Oviedo, ra, ra, ra!

Categoría: General | Comentarios(3) | febrero 2010 |

3 Respuestas a “Caldas”

  1. Alberto Z. Escribió:

    Estupendo, me alegro por tus vértebras, pero entre tú y yo, ¿a cuanto ascendió el goce ése? Porque hay algunos sitios que se cruzan como el Hades,con monedas (de oro) en los ojos.

  2. pepemonteserin Escribió:

    No fui para curarme nada, sino para conocerlo, con una peña de amigos del colegio que nos reunimos los primeros miércoles de mes. Tomamos los baños y demás, comimos allí, bebimos y nos reimos. Yo soy más de copas que de baños termales, aunque conocía otros: el de Marchena, en Murcia, el de Banff, en Canadá, Panticosa, en Huesca, y el de Puente Viesgo, en Cantabria. Amén del de Castorp, en la Montaña Májica.

  3. Selene3000 Escribió:

    ¡Has estado en la gloria, vaya!

    A mí me dan un poco de yuyu estos sitios. No sólo por los precios que suelen tener, sino porque pienso que me puede pasar como a Jan Castorp que subió a la montaña mágica para pasar unos días con su primo, y ya no volvió a salir de ella.
    Bueno, sí salió, pero para ir a la guerra

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