Impuestos

Por Pepe Monteserín (29 de agosto, 2009)

En momentos críticos, por solidaridad, motu proprio y más allá de la ley, nos subimos los impuestos un cincuenta por ciento; no sobre los beneficios sino sobre los haberes. En mi niñez, perdí unos guantes yendo al colegio y mi amigo Pedro Villahoz, que tenía también guantes, decidió prestarme uno; así, paseábamos ambos por Pravia con una mano enguantada y la otra en el bolsillo. En un restaurante, cerca de mi casa, vi al camarero atender a dos señoras: “¿Qué les pongo?”. “Un caldo y un bistec”, dijo una. “¿Y a usted?”, preguntó a la otra. “Yo, un bistec y un caldo”. “O sea, dos caldos y dos bistecs”, anotó él. Pero enseguida le advirtieron: “¡Sí, pero por el orden que le hemos dicho; sólo tenemos una dentadura!”. Decía Balzac, en uno de sus primeros cuentos, “La Maison du chat-qui-pelote”, que en estas grandes crisis el corazón se curte; o se rompe.

Categoría: General | Comentarios(0) | agosto 2009 |

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