Eucalipto

Por Pepe Monteserín (28 de agosto, 2009)

Sus hojas se usan para infusiones e inhalaciones contra el catarro, pero sobre todo para la industria maderera y papelera. El perenne eucalipto, árbol que puede rebasar los cien metros de altura, vino de Australia a mediados del XIX, cambió el paisaje asturiano y, en muchos puntos, nos lo oculta. Se trajo para sanear terrenos pantanosos, morada de las larvas de los mosquitos, pensando que acabaría con los humedales y con los miasmas del paludismo y, aunque no dañan a los mosquitos transmisores de las fiebres, ni se las quitan a los palúdicos, el rápido desarrollo de este árbol y la absorción de grandes cantidades de agua (también precipita el agua de la niebla) pueden desecar el suelo e impedir que se formen charcos y circule el agua, y, al agotar los nutrientes, impedir que medren larvas, otros insectos, plantas y pájaros. En los eucaliptales sólo cantan las motosierras.

Categoría: General | Comentarios(0) | agosto 2009 |

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