Viajar

Por Pepe Monteserín (19 de julio, 2009)

¡Cuánto daño nos hace viajar! Vivimos una experiencia y de ella hacemos estadística. “Estuve en Córcega y, en el escaparate de una joyería, vi que un anillo como el mío, que compré en Casaprima, se vendía cincuenta euros más caro; en Italia la plata está carísima”. “En un bar de Úbeda, pedí pescado y me dieron un filete de pez espada, intragable; ¡los andaluces no saben comer!”. “Se inundó el Delhi Hotel y cargaron conmigo a la sillita de la reina; los hindúes son amabilísimos”. Reyes de la sinécdoque, enseguida tomamos la parte por el todo; palpamos la pata de un elefante y, sin más miramiento, apuntamos en la agenda: templo dórico. Padecemos el “síndrome del marciano”, que aterrizó por la noche al lado de la gasolinera de Buenavista e informó que los terrícolas teníamos cabeza cuadrada, ojos numerados y una pirula así de larga, autoenrollable.

Categoría: General | Comentarios(5) | julio 2009 |

5 Respuestas a “Viajar”

  1. Selene3000 Escribió:

    Qué buena la comparación, Pepe
    Y es que a veces somos tan chatos de miras, que no vemos más allá de las narices.

  2. Martello Escribió:

    Lo mejor de todo es viajar para sentirse parte de ese otro planeta, para ser muchas personas en una, y todas ellas salen de donde hayan pernoctado para comprar el pan, en Enniskerry, en Eastling o en cualquier rincón del universo. Viajar desde casa, por una página, pero viajar siempre con la imaginación de mochila.

  3. pepemonteserin Escribió:

    Ayer me dijo uno que estuvo en Santander, que entró en una cafetería, pidió un café y el camarero le dijo que un momento, que ya lo había escuchado… Tras ese estudio concienzudo de geografía humana, efectivamente concluyó: “¡Qué raros son los montañeses!”.

  4. Martello Escribió:

    Una vez fui a tomar un café a Unquera, Cantabria, y pedí el café varias veces y el camarero no me entendía, se fue y volvió otro y nos dijo que le había dicho el compañero que había una extranjera a la que no entendía y que mejor la atendía él que tenía don de lenguas. El caso se ha repetido en Sama y en…Debo ser montañesa.

  5. pepemonteserin Escribió:

    Yo, en cambio, entendí a Joyce en finneganswakelés.

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