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Por Pepe Monteserín (9 de julio, 2009)

La palabra “deporte” viene del castellano medieval, “deportarse”, y del provenzal “deport”, que era divertirse, descansar, reposar, recrearse, regocijarse, hacer mansión. Consultad en el diccionario de la RAE y veréis que ese significado permanece como segunda acepción, y es verbo pronominal, se conjuga con el pronombre reflexivo, como “suicidarse”, lo que Andrés Bello llama verbos cuasi reflejos. En el poema anónimo “Vida de Santa María Egipcíaca”, del siglo XIII, “depuertos” son entretenimientos y solaces; igual en el “Cantar de Mio Cid”, “Milagros de Nuestra Señora”, de Berceo, Alfonso II también lo usó, el “Libro de Apolonio”, “Calila e Dina”… Y no es ajena esta acepción al primer significado actual: confinar, desterrar a uno a un lugar determinado y por lo común a lejana isla o lugar ultramarino. En realidad, suicidarse es el colmo de deportarse.

Categoría: General | Comentarios(0) | julio 2009 |

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