Hoguera

Por Pepe Monteserín (22 de junio, 2009)

Conmemorar la noche de San Juan es rito del solsticio de verano, para que la luz venza a las tinieblas; brincando sobre la hoguera pretendemos trascender. Pérez de Ayala, en “Los trabajos de Urbano y Simona”, aconseja que, antes de apagarnos, pasemos a otros la antorcha encendida. “Fuego vine a echar sobre la tierra”, dice Lucas (12,49). Yo veo al fuego como manifestación contra el conformismo. “¿Vivir en paz con todo el mundo? –se preguntaba Unamuno-. ¡Horror, horror, horror! No, no, no. Esa paz suele ser mentira y modorra. Fuego, necesito fuego en mi interior”. Oviedo es ciudad rica en surtidores de agua, pero ¿dónde la llama pública? ¿Los políticos?, ¿los Sindicatos? ¿Existirán fuentes de fuego, de circuito cerrado? No, precisamente el fuego es pureza, renovación, antítesis del reciclado. Y es que la hoguera tiene un qué sé yo que sólo lo tiene la hoguera.

Categoría: General | Comentarios(0) | junio 2009 |

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