Evaluación

Por Pepe Monteserín (21 de marzo, 2009)

En el “San Luis” de los años sesenta, un profesor de Latín, no era don Manuel, nos ponía en fila y urgía para que respondiéramos a sus preguntas, so pena de tortazo inmediato en caso de demora o error. Por ejemplo: “Domus-domus, ¿dativo singular?”. Con “Domui” nos librábamos, si no, torta al canto, y si el compañero siguiente acertaba se ponía delante. Tras varias rotaciones, los “peores” quedaban al final de la cola, con la cara roja por las tortas y por la vergüenza. En el Tíbet la educación era similar, aunque allí las bofetadas las propinaba el alumno situado a continuación del que fallaba; ahora bien, cuando la pregunta recorría la fila entera sin hallar la respuesta correcta, el último golpeaba al maestro. Una huelga feroz del profesorado acabó con tan terrible método de enseñanza. Hoy, con esa filosofía, manejan un sistema de evaluación incruento.

Categoría: General | Comentarios(0) | marzo 2009 |

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