Cieguita

Por Pepe Monteserín (20 de marzo, 2009)

Allá por el XVIII, una ciega mendigaba a la salida de la iglesia de La Corte, al lado del monasterio de benedictinos, hoy MAO; portaba una taza en su mano, y estiraba el brazo hacia los transeúntes que circulaban por delante; a sus pies, un pedazo de cartón, con este texto: “¡Por favor, ayúdeme: soy ciega”. Fray Benito Feijoo, que salía hacia la Catedral a oír misa (después de que el ecónomo de La Corte le tapiara la ventana de su celda por negarse a financiar el órgano), observó que sólo había un par de centavos en la taza. Sin pedirle permiso, cogió el cartel, sacó de la manga recado de escribir y, por el revés, escribió otro texto. Y se fue a misa. La ciega intuyó la maniobra pero chitón. Al rato, el padre regresó y vio la taza llena de maravedíes y algún real de plata. Ella reconoció sus pasos y le preguntó qué había escrito. Esto: “Hoy es Primavera y no puedo verla”.

Categoría: General | Comentarios(2) | marzo 2009 |

2 Respuestas a “Cieguita”

  1. Selene3000 Escribió:

    ¡Qué bonito, Pepe!

  2. pepemonteserin Escribió:

    ¡Gracias, mi luna!

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