Ventana

Por Pepe Monteserín (17 de marzo, 2009)

El ecónomo subió a la celda del padre Feijoo con la pretensión de que el benedictino, que ya ganaba un dineral con sus libros, cancelara la deuda contraída por la compra del órgano de la iglesia de La Corte, adquirido con Cajastur por el método alemán de pago aplazado. “Padre, el Espíritu Santo me ha sugerido que me dirija a vuesa excelencia con la certeza de que habrá de ayudarnos a cancelar la deuda por la compra del órgano que vuesa reverendísima escucha cada día desde la ventana que tuvimos a bien abrirle en el muro de su celda para darle derechos de vista y de oído y de luces que a vuesa merced le sobran”. Y el viejo repuso: “El Espíritu Santo, que lo sabe todo, sabe también que no dispongo de esa cantidad que me solicita, así que no invoque usted en vano y salga de mi celda”. Esa misma semana fue cegada la ventana por donde oía misa el sabio. Hasta hoy.

Categoría: General | Comentarios(0) | marzo 2009 |

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