Propina

Por Pepe Monteserín (20 de octubre, 2008)

En premio a mi comportamiento cuando sin yo rechistar me quitaron las anginas, mi abuelo, Emilio Corrales, me invitó a viajar a Oviedo. Comimos en un restaurante, cerca del ambulatorio de La Lila, donde me habían operado un mes antes y, aunque nos atendieron malamente, mi abuelo dejó buena gratificación. Esa noche, ante mi sorpresa, reincidimos; el camarero nos sirvió de manera impecable, la sopa llegó caliente, las sugerencias templadas y frío el helado, en cambio, no dejamos ni dos reales de propina. “¿No es incongruente tu conducta, abuelito?”. “Es la adecuada: al mediodía di la propina de la noche, y en la cena el pago por tan mala atención al mediodía”. Como las cosas han mejorado poco en los últimos 50 años, y dado que ahora evito las cenas porque quiero dormir bien, cuando como fuera de casa doy la propina antes de pedir la carta.

Categoría: General | Comentarios(1) | octubre 2008 |

1 Respuesta a “Propina”

  1. elsubmarinobajoelgrifo Escribió:

    Con un abuelo así, no es de extrañar un nieto tan sabio.

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