Oposición

Por Pepe Monteserín (16 de octubre, 2008)

Los taínos, nativos de Borikén, la actual isla de Puerto Rico, que descubrió Colón en su segundo viaje, disputaban entre ellos si los españoles eran mortales. Un día, el cacique Agüeybanáa conspiró para atrapar a Diego Salcedo, favorito de la diosa Fortuna; entre diez llevaron al semidiós en volandas al río Guajataca y lo sumergieron durante una hora, luego tendieron su cuerpo en la orilla y lo vigilaron día y noche por comprobar si se levantaba, pero no; es más, pasado un tiempo advirtieron que el cuerpo empezó a corromperse. Finalmente, se acercaron a él, apenados, y le dijeron: “¡Señor Salcedo, levántese su merced y perdónenos!”. Esta leyenda muestra nuestra capacidad de arremeter contra lo que creemos indestructible: personas, entidades, ciudades, sistemas, naciones (hay ejemplos cercanos en cada caso) y hasta nuestro planeta, para luego arrepentirnos.

Categoría: General | Comentarios(0) | octubre 2008 |

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