Mimì

Por Pepe Monteserín (13 de octubre, 2008)

La mayor parte de los textos pensados para cantar no se sostendrían sin música; es más, las sinfonías prescinden de las letras, de la misma manera que una novela es ajena a partituras. Pueden triunfar aisladamente pero, cuando coexisten, la literatura sale perdiendo, aunque el arte gane. Hoy lo comprobaré en el Campoamor, una vez más. Atendiendo al libreto y a “Escenas de la vida bohemia” (artículos de Henry Murger), Mimì, su frágil personaje principal, de manecitas gélidas, de inocente retórica, tierna, vaporosa, ligera, dulzona, cínica sin saberlo, un poco puta, otro poco melancólica y apenas redimida, deja mucho que desear; no digamos Rodolfo, poeta mequetrefe apenas esbozado. ¡Ah!, pero queda el melodrama en directo, los dúos de tiples y tenores, la música y Sagi, que engrandecerán la miseria. Es la ópera; rindámonos a un “io t’ amo” de Puccini.

Categoría: General | Comentarios(0) | octubre 2008 |

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