Guillotina

Por Pepe Monteserín (23 de septiembre, 2008)

Esta nota de color hubo en Diálogos de carmelitas: las flores que, bajo la sábana mortuoria, sustituyeron al cuerpo de Madame de Croissy, después de que se quebrara definitivamente la voz de la mezzo rumana Viorica Cortez. Ópera mística la de Poulenc, donde el libreto, sobrio y solemne alegato sobre las convicciones, manda en una partitura gris, sin concertantes ni colorantes, tonal, atonal y, en algún caso, concreta: un látigo y una guillotina, concretamente. Existen personas con “oído absoluto”, capaces de identificar un estímulo auditivo y colocarlo en el pentagrama, sin ayuda de otra nota referencial: suena un claxon y lo escriben, cae al suelo una llave y saben qué nota cae, desenrollan una persiana y captan su melodía en cascada… ¿Qué terrible nota, más corta que una semicorchea, alcanzará la guillotina? Medio tono tendrá, desde luego, y jamás sostenido.

Categoría: General | Comentarios(0) | septiembre 2008 |

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