Épica

Por Pepe Monteserín (25 de agosto, 2008)

Sigo por la Mar de Santillana. Hoy instalé mi toalla en la cala de los Molinucos (más escondida que La Rodriga de Prao Picón), cerca del Faro de Cabo Mayor, orientada al mediodía, con un talud continental tan pronunciado que disuade a los nadadores inseguros y, aún en marea baja, impide que parejita alguna pueda jugar a las palas sin dislocarse un hombro o sin que les caiga la jodida pelota entre las fauces de las rocas. Esta soledad que busco, lejos de cualquier deporte de equipo, invita a reflexionar, a meditar sobre la maravillosa exactitud de las mareas, puntuales incluso en su demora; su progreso y su regreso meticuloso, su balanceo mágico, hipnótico y antiestático (y esdrújulo), también invita a la lectura. Y leo. Leo, finalmente no pude evitar el pelotazo, que Isabel San Sebastián, con una novela suya, quiere “poner en valor la épica de Asturias”. ¡Virgencita!

Categoría: General | Comentarios(0) | agosto 2008 |

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