Roncaba

Por Pepe Monteserín (23 de agosto, 2008)

Letizia de Oviedo, a los pocos respiros que le daba su título de Princesa de Asturias, tenía que añadir un tabique nasal mal entantarabicuadrillado; su otorrinolaringólogo le aconsejó un septorrinoplasta para que la entantarabicuadrillara y, dicho y hecho, la entantarabicuadrillaron. Además de atender al hijo del jefe, el jeque, si le aqueja la jaqueca, y en habiendo de dónde, yo justificaría cualquier intervención quirúrgica, para enguapacer o para estar a gusto, mientras la persona interesada lo demande. Unas sueñan con ser princesas, otras con una nariz respingona, otras se conforman sencillamente con que no les duela el aire que respiran. Y estos ensueños formales no son enemigos de otros esfuerzos por la redención ética y espiritual. Que tire la primera piedra a su entantarabicuadrillador de cabecera quien no quiera ser guapo por los cuatro costados.

Categoría: General | Comentarios(0) | agosto 2008 |

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