Ícaro

Por Pepe Monteserín (22 de agosto, 2008)

Como somos de natural mortales, gracias a Dios, inventamos la gloria artificial; a nosotros mismos condecoramos, arte y parte, con la esperanza de convertir héroes en semidioses. Perpetuamos nuestra memoria en calles, estatuas y otros bronces (Greciet renunció a ese rumor del viento), creamos Olimpiadas y, para hacer más grande el templo de la luz, ampliamos las especialidades, deportivas y morales, y las categorías dentro de cada disciplina. De esta manera, los pesos pluma acceden al Parnaso sin necesidad de boxear con los superwelter, las mujeres alcanzan entre ellas su propio Cielo y hay Juegos Paranormales para torcidos. Echo de menos baloncesto sub-1,70, premios Nobel para innobles y premios “Príncipe” para príncipes; nadie quede sin sus podio y aro de cartón. Ya vendrá el Joker a reventarnos un motor y quemarnos las alas.

Categoría: General | Comentarios(0) | agosto 2008 |

Escribir comentario