Chiki

Por Pepe Monteserín (25 de mayo, 2008)

El festival de Eurovisión, salvo excepciones, siempre me pareció un espectáculo musical paupérrimo; cuando surgió en la Sexta de Buenafuente, la del Chiquilicuatre me parecía una burla, interpretada y apoyada por personas inteligentes y con sentido del humor. Luego, tras oportuna votación popular (aunque en cuestiones de arte no soy demócrata), ganó el puesto para representar a España y, como Caballo de Troya, se introdujo en Belgrado, jugada que escandalizó al rancio de José Luis Uribarri. Pero, ¡ay!, el sábado se me cayeron los palos del sombrajo cuando presencié nuestra participación edulcorada, con un Rodolfo acojonado entre bailarinas cursis, diluido el Chiquilicuatre en un escenario de caramelo, arrepentido de lo que había nacido como una digna gamberrada, asalto a la música enferma. Se rajó como Rajoy, pero antes de tiempo.

Categoría: General | Comentarios(0) | mayo 2008 |

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