La alerta griega

admin (6 de mayo, 2010)

Para quien aún lo ponga en duda, conviene insistir en que la mayor arma de destrucción y de sometimiento en nuestros días es la deuda. Si no, que se lo pregunten a América Latina, al África Sub-Sahariana, al Magreb, a los países del sureste asiático, a los del antiguo bloque soviético o a todos los del llamado Tercer Mundo, que, durante las últimas décadas, viven desangrados por un proceso creciente de acumulación de deuda, mientras pagan por ello al Primer Mundo siete veces más de lo que reciben en supuesta ayuda al desarrollo. En términos históricos, la deuda es la continuación natural del colonialismo y perpetúa la misma violencia.

La deuda mata impidiendo el desarrollo y provocando el hambre. En los últimos cuarenta años, el hambre en el mundo se ha duplicado por efecto de la deuda, y los millones de muertes que atribuimos nominalmente al hambre son en realidad asesinatos imputables a los implicados en la explotación sistemática de la deuda.

¿Quiénes son? Bancos, sociedades financieras, compañías transnacionales y Estados del Primer Mundo, así como una sucia casta de gobernantes, funcionarios y directivos de grandes empresas comprados por los primeros en el Tercer Mundo. Tienen sus mansiones en Miami, en Londres o en Marbella, sus cuentas corrientes en paraísos suizos o caribeños y, en ocasiones (como Mobutu en el Zaire o Duvalier en Haiti), descubrimos con asombro que sus fortunas personales abultan tanto como la deuda del propio país al que representan y explotan.

El 19% de la deuda mundial está contraída directamente con dos instituciones nacidas en 1944 en la pequeña localidad de Bretton Woods, en el estado norteamericano de New Hampshire: son el Banco Mundial (International Bank for Reconstruction and Development) y el Fondo Monetario Internacional.
¿Cómo operan? “Convencen” a los gobiernos para que contraten sus prestamos, que, por considerarse de alto riesgo, vienen gravados con un tipo de interés entre cinco y siete veces superior al de los créditos normales; imponen la privatización y la venta a inversores extranjeros de los recursos naturales del país (minas, aguas, cultivos) y de las más rentables empresas públicas (puertos, telecomunicaciones, etc.); exigen exenciones fiscales para las inversiones de las multinacionales; “recomiendan” la compra de armamento y la inversión en fuerzas policiales que garanticen el orden público; aumentan los impuestos indirectos en bienes de consumo (IVA) y exigen austeridad y recortes en las prestaciones sociales. Por poner un ejemplo, a principios de los 80, las medidas restrictivas del FMI obligaron a Brasil a recortar su programa de vacunación contra el sarampión; todos los niños que, por no haber sido vacunados, murieron durante la epidemia de 1984, son víctimas directas del programa de reestructuración económica del FMI, aunque también puede llamárseles “efectos colaterales”. Mediante este “sistema”, los pueblos de los países pobres viven y mueren en la explotación para financiar a las clases dominantes de los ricos.

En estos momentos, tras haber preparado cuidadosamente el escenario, el FMI hace su entrada en Grecia. Las medidas que le exige al pueblo griego van en su línea habitual: contratación de préstamos, subida del IVA, recortes en pensiones, beneficios para los inversores, despidos y austeridad social. No se verá muy afectado el presupuesto militar, que, en el caso de Grecia, es el más alto de Europa, ni los recursos destinados a la compra de armamento, que sitúan al país entre los mejores clientes del mundo.

Tristemente, lo que está pasando en Grecia no es nuevo. Lleva pasando décadas en los países del hemisferio sur, de espaldas a la consciencia y a la conciencia de los adocenados consumidores del norte. Lo nuevo, ahora, es que la pestilente marea de la deuda ha llegado a las playas de Europa, a las hermosas playas de Grecia. Desde hace meses, en este país, la gente se rebela contra ello, y, lamentablemente, en vez de diálogo, se encuentra un desmedido dispositivo policial que arroja gases lacrimógenos sobre los ciudadanos. Algunas voces, claro está, se preocupan por tranquilizar a los inversores y tratar de ofrecerles un solar sosegado y seguro para sus operaciones financieras; pero las más salen indignadas cada semana a la calle a pedir responsabilidades a los políticos impunes que han llevado al país hasta esta situación, salen a defender su sueldo, el fruto de su trabajo, su pensión, su derecho a las prestaciones sanitarias y otras importantes conquistas sociales que la humanidad ha tardado siglos en conseguir. Más allá de la justificada indignación y de la lucha por el propio interés, algunas voces alertan también a nuestra sociedad sobre la crisis estructural de nuestras democracias y sobre la profunda perversidad de nuestro sistema, que consiente un poder excesivo al sector financiero. Puede que sea necesaria una reforma administrativa, económica y fiscal, pero para emprender dicha reforma hay que atreverse antes a una reforma ética en la forma de gobernar, pues no tiene sentido acometer “reformas” desde los mismos presupuestos y la misma ideología que han creado la “crisis”. Para quienes aún ven a los griegos como europeos díscolos y vagos que no se avienen a las pautas del sistema, sirva lo que pasa cada semana en las calles de Atenas como una profunda admonición sobre quienes son en realidad los enemigos de la justicia, de la democracia y de la solidaridad entre los hombres. Justicia y democracia siguen siendo ideas revolucionarias; y la “crisis” de Grecia no es sólo de Grecia, es, desgraciadamente, del mundo en que vivimos.

Categoría: General Comentarios Comentarios (8)

8 Respuestas a “La alerta griega”

  1. Daniel Álvarez Escribió:

    Bravo por la exposición, la claridad y por supuesto , el contenido. Me ha resultado altamente gratificante tu artículo. Dejando a un lado las flores; desgraciadamente todo lo que dices es cierto y por el camino que llevamos es difícil predecir dónde acabaremos. Europa está resultando una utopía que se desarma por todas sus costuras, es una pena que no hayamos sabido aprovechar la ocasión para cerrar filas y defender a un socio, como es Grecia , que si bien es cierto, que tiene una clase política que deja mucho que desear también lo es que es un socio de pleno derecho al que se le está ninguneándo y colgándo el monigote en la espalda. Quién es siguiente? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

    Un asturiano de Bucarest.

  2. Selene3000 Escribió:

    Es buenísma esta información. En su mayoría las noticias que corren por aquí no van en esta dirección, es de agradecérselo.
    Tenemos tanto en común con Grecia, esperamos poder seguir leyéndolo

  3. Daniel Álvarez Escribió:

    Hola de nuevo. Ayer realice un comentario al artículo sobre Grecia en este blog. No puedo dejar de manifestar mi asombro ante el hecho de que aun no haya sido publicado, y lo que me extraña más aun es comprobar que no ha sido publicado ningun otro. Serán cosas de las nuevas tecnologías…

  4. Loles Escribió:

    Enhorabuena, Pedro: tenemos que romper una lanza en favor de los griegos, un pueblo de gente trabajadora y débiles gobernantes, al que nos parecemos demasiado, me temo. Tras haber escuchado durante semanas a gente de la calle en Francia, Alemania, etc. que los griegos se dedican a bailar y comer y de ahí su crisis, ya es hora de empezar a pensar con la cabeza y dejar los silogismos facilones que tanto gustan en la política y que hacen las delicias del Gran Capital. El derrumbe de la Democracia en el país que la inventó es una alegoría que debería dar que pensar a todos los que nos creemos “protegidos” en nuestro bonito Primer Mundo.
    Mientras los políticos piensan en las “soluciones” a la crisis, los ciudadanos debemos pensar en las causas/causantes de la crisis (y actuar en consecuencia). Sólo así evitaremos ser pasto de las crisis que, sin duda, se están preparando ya.

  5. beatriz Escribió:

    Es muy claro y real lo expuesto por Olalla y lo puedo decir desde Argentina, a la que han sometido a todo tipo de abusos. Los de afuera imponiendo condiciones y mis compatriotas aceptando todo- o vendiendo sus conciencias- sin importar la sociedad.
    Cuando no pueden más se van, los cipayos argentinos y queda todo un desastre. Nosotros lo pasamos en el 2002, pero el proceso vino de mucho antes, allí fue la crisis. Y solo salimos con un gobierno que priorizó la sociedad a los compromisos internacionales para luego con los resultados pagar la deuda. Ojalá no tengan que pasar más pueblos por lo que pasamos nosotros y pasa grecia y otros ahora

  6. MONTSERRAT SUAREZ Escribió:

    hola Pedro¡¡¡
    Encantada de reencontrarte desde Palma de Mallorca, compartimos momentos por tierras castellanas.
    No sé si estás al corriente de lo que se cuece por las Baleares, pero en cuestiones de corrupción y desmanes varios estamos bien servidos también por aquí. Confieso que no estoy muy al corriente de la situación en Grecia, aparte de los noticiarios que ya se sabe, pero te sigo con interés. Lo que realmente me preocupa es la resignación con que “los pueblos” en general consienten este tipo de prácticas y “asumen” que la solución pasa por cargar contra ellos, creo sinceramente que no sabemos utilizar las urnas.

  7. chandelier wholesale Escribió:

    ¡Oh Dios mío ! un tío artículo increíble . Sin embargo , gracias estoy experimentando con el tema ur rss . Don sé por qué No es posible suscribirse a él. ¿Hay alguien que recibe semejante inconveniente rss ? Cualquiera que sepa responder amablemente . Thnkx

  8. buy testosterone Escribió:

    Sólo unos pocos bloggers que hablar de este tema la forma de hacer .~,’;.

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