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1 d+00:00 enero, 2010

Despedida 2009

Por Paco Redondo

(Resumen de artículos publicados en la edición de papel de La Nueva España de Gijón)

¿Adiós recesión? Al mal tiempo, buena cara.
Si por algo ha venido marcado el año 2009 ha sido por el impacto de la recesión económica, y aumento del desempleo y del déficit público. Por el contrario al decrecer las importaciones nuestro déficit comercial se ha reducido. Y por las asignaturas pendientes de la regeneración democrática –a pesar de los partidos de caciques-, racionalización del Estado autonómico y la diversificación de nuestra economía social de libre mercado.
En Asturias la crisis incide menos, pero mientras continúen bajas la tasa de población ocupada y la productividad, nuestro crecimiento económico seguirá por debajo de la media de las regiones europeas. En Gijón se supone acabará la ampliación del Musel, pero su uso energético y el del túnel del “Metrotrén” están en el alero, con la revisión del polémico PGOU como telón de fondo. Por el resultado de sus obras les conoceréis.
La felicidad consiste en gustarse a sí mismo. Mejor divertirse mucho y bien sin molestar a nadie, “vive y deja vivir”, los humanos somos al parecer los únicos animales que tropezamos dos veces en la misma piedra, aunque también “sabe más el diablo por viejo que por diablo” según el refrán popular, la experiencia es un grado; que el paso de los años no nos vuelva más rancios y sosos, sino más interesantes y positivos.

NAVIDADES Y LAICISMO
Tan malo es imponer como acosar creencias o costumbres

Desde luego el Estado democrático europeo debe legislar para todos sus ciudadanos con igualdad de derechos, libertades y deberes. No cabe la multiculturalidad cuando las religiones pretendan imponer creencias contrarias a las leyes o los derechos humanos. Tan malo es que los suizos prohíban los minaretes como se permitan la discriminación de las personas, lo cual incluye no solo al islamismo que oculta a las mujeres sino también que las monjas no puedan decir misa.
La verdadera laicidad consiste simplemente en separar la Iglesia del Estado, pero no en estimular el ateísmo o la anti-religiosidad. Lamentablemente los liberales exaltados del siglo XIX y agravado los marxistas del siglo XX no lo quisieron entender así: al amor al prójimo y la caridad contraponían la lucha de clases y la eliminación de la burguesía; y acusando a la Iglesia de dogmática y conservadora cayeron en su peor defecto consiguiente, el sectarismo.
Los laicistas confunden religión con espiritualidad. Tratan de confinar la religión al ámbito de la privacidad, cuando la religión es esencialmente colectiva, la Iglesia viene de la palabra “eclesia” (asamblea o reunión); las creencias espirituales son personales, pero la práctica religiosa (misa, procesiones, catequesis…) es colectiva, consiste en la comunión de los fieles. Lo más cívico es que cada cual practique la religión que quiera o ninguna, sin molestar a nadie, con libertad.

1 comentario

  1. SM dice:

    prueba

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