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27 d+00:00 noviembre, 2009

Por Paco Redondo

LA DÉBIL POLÍTICA EXTERIOR EUROPEA
Por cierto, ¿cuáles son las fronteras humanas europeas?

La sustitución de la rivalidad por la cooperación ha permitido el periodo más largo conocido en la historia de Europa occidental de paz y prosperidad, después de la trágica II Guerra Mundial. Hoy ya no se teme una invasión militar de un vecino, salvo quizás el caso de Ceuta, Melilla y Canarias. Se teme al terrorismo fanático, a líderes populistas con armamento atómico o incluso el cambio climático a largo plazo, aunque ha sido exagerado.
La Europa de los apaños frente a los horizontes. En medio de ello hemos asistido al espectáculo de un gobierno que, ante el drama de las familias afectadas por el secuestro del pesquero Alakrana en Somalia por piratas del mar, se afanaba en encontrar la manera de saltarse la Justicia, ceder al chantaje de los delincuentes y pagar la extorsión. El mensaje es claro: sigan secuestrando, es un chollo.
Quizás lo absurdo hoy es el propio concepto de frontera, aunque en España los nacionalistas quieran multiplicarlas. En lo histórico y humano no hay tal frontera, pues los rusos de Siberia del sur son culturalmente europeos. En cualquier caso, más allá de retóricas “Alianzas de civilizaciones” lo que nos interesa saber, en un mundo globalizado por las telecomunicaciones, es cómo contribuir a la felicidad personal y al progreso común para extender la libertad con paz y prosperidad.
Ver enlace a: El Foro de libre debate

LA AUTORIDAD DOCENTE
Hay que acabar con la demagogia de los falsos igualitarismos

Reconocer el rango de autoridad pública a los maestros es condición necesaria pero no suficiente para mejorar la enseñanza española. Sin una financiación adecuada y un pacto educativo transversal de estabilidad normativa y contenidos flexibles, entre otras cosas, la escuela seguirá frenando el mérito y por detrás de la media de los países europeos. Tampoco prolongar la escolarización hasta los 18 años es la panacea, si no flexibilizamos los itinerarios escolares según los intereses y capacidades del alumnado.
La enseñanza siempre tiene –y más en sus inicios- un componente de ejemplo y rectificación: casi todos nos hemos educado errando y corrigiendo. A todos los niños les cuesta entender que no todos los juguetes pueden ser sólo para ellos. Educar no es decir a todo que sí, sino sí cuando es sí y no cuando es no. Por ello la autoridad además de razón debe tener coerción, ejercida con rigor y control legítimos, y las sanciones no deben ser vengativas sino educativas.
El debate sobre la autoridad es necesario, evitando la demagogia de los falsos igualitarismos. Porque cuanto antes fructifique, los docentes no sólo serán autoridades públicas frente a sus alumnos sino también frente a sus papás, que a veces son tan colegas y ofensivos como ellos. Los problemas no se resuelven con deseos sino con soluciones. La sociedad y las familias conscientes deben implicarse, con sus correspondientes pautas y normas de actuación.
Ver enlace al: X Homenaje anual al docente

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