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20 d+00:00 junio, 2009

La administración asturiana, a la deriva

Por Paco Redondo

Bochornoso final de curso para los funcionarios

La anulación judicial del proceso administrativo chapucero a cuenta de la Carrera Profesional, que el gobierno asturiano se comprometió a desarrollar y no ha desarrollado en dos años de alegalidad y vacío, en caso de conllevar una drástica reducción del salario de los empleados públicos, es una situación grave y bochornosa. Las únicas opciones dignas del gobierno regional son abonar a partir de ahora el mismo complemento de productividad a todos los funcionarios que realizan el mismo trabajo, y desarrollar con prontitud una Carrera Profesional que valore objetivamente la experiencia y el mérito, o la dimisión de los miembros del gobierno autonómico responsables de este disparate.
Es evidente que las declaraciones de la consejera Migoya, diciendo que el gobierno regional dejará de abonar el complemento de productividad a 14.000 funcionarios hasta que el Ministerio no apruebe en Madrid un Estatuto Docente nacional (que lleva años paralizado) son una manera burda de pretender escurrir el bulto, y por tanto no son de recibo; el señor Areces tiene que dar la cara y explicar si respalda tales dislates.
Los funcionarios asturianos no deben ser castigados por las arbitrariedades, electoralismo y desfachatez de un gobierno regional que no actúa según el sentido común sino según su capricho. Las justas reivindicaciones y movilizaciones de los funcionarios asturianos por sus derechos, que en el caso de la enseñanza pasarían a cobrar 300 euros menos al mes que la media de los docentes españoles, precisan alternativas a la política demagógica del gasto incoherente y la ocurrencia feudal por bandera, con el objetivo de conseguir una Administración rigurosa y eficaz, al servicio de los ciudadanos asturianos.

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