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20 d+00:00 junio, 2009

Asturias en obras

Por Paco Redondo

Las obras, con empleos temporales o fijos, deben ser útiles

(Resumen del artículo publicado en la edición impresa de La Nueva España de Gijón)

Las medidas impulsadas por el gobierno socialista de Zapatero para combatir la intensa recesión económica incluyen un “Plan E” de obras públicas locales, que se visualizan en estos meses en nuestras ciudades por la gran cantidad de obras, la mayoría de carácter urbanístico, en marcha. Por tanto no se puede acusar al gobierno de inacción, lo que hay que analizar es la eficacia de las acciones.

Los datos de paro del mes de mayo son caldo de cultivo para la polémica. Por una parte desciende en unos 20.000 los desempleados apuntados en términos absolutos en los listados del Ministerio de Trabajo, rompiéndose la tendencia negativa en España de los últimos 14 meses, sin embargo se denuncia que corregidos los efectos estacionales los desempleados aumentan en realidad en 88.500 en términos relativos.

Hay en juego una contradicción con relación al gasto público como solución ante la crisis. Por una parte está el efecto de arrastre de las obras públicas y la generación de empleo para crear riqueza. Por otra el aumento del déficit público es contraproducente, pues a medio plazo implica dedicar más recursos a pagar deudas e intereses, y menos a inversiones y reactivación económica.

Muy importante es si los empleos generados son útiles o inútiles. Que los empleos creados sean temporales no implica que sean ficticios, lo serían en la medida en que las obras en ejecución fueran innecesarias, por ejemplo cambiar adoquines en aceras o abrir una zanja para luego volver a cerrarla. Pero si contribuyen a propiciar unos mejores bienes o servicios, entonces deben ser alabados.

La recesión económica no va a ser permanente, y en ese sentido se precisa hacer frente a la coyuntura adversa, aunque pueda prolongarse, teniendo claro sobre qué bases asentar la recuperación. Más que cambiar el modelo lo que hace falta es diversificarlo, pues la construcción y el turismo seguirán teniendo una importante presencia en la economía española, que además precisa mejorar su productividad y reducir sus déficits.

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