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5 d+00:00 octubre, 2008

Quien siembra vientos…

Por Paco Redondo

monedas.jpg(Publicado en La Nueva España de Gijón el jueves 2 de octubre)
Pincharon las burbujas inmobiliarias USA y española, como pincharon las puntocom en el 2001. Esta crisis no es debida sólo al libre mercado financiero, sino también en parte a la mala intervención del poder político financiero USA, fijando unos tipos de interés muy bajos al 2%, artificiales y fuera del mercado, que han incitado a un exceso de liquidez y crédito, ya fueran bancos, empresas o hipotecas para particulares insolventes.
A diferencia del liberalismo político, y a aún a pesar del claro y rotundo fracaso de la derecha conservadora y de la izquierda marxista en la segunda mitad del siglo XX, el liberalismo económico ha tenido muy mala prensa durante el siglo XX, especialmente después de la crisis de 1929 y recesión de los años 30, aunque ya sabemos lo próspera que acabó Alemania en 1945. Aún se sigue echando la culpa al capitalismo de la misera en los países pre-capitalistas.
Tanto los ultraliberales como los antiliberales coinciden en dibujar una caricatura del liberalismo como partidario de la no intervención del Estado en la economía; confunden liberal, partidario de las libertades, con anarquista, contrario al Estado. Echar la culpa al libre mercado de las empresas y bancos que tienen pérdidas es como echar la culpa a la libertad de los robos y violaciones. La cuestión no es si el Estado debe intervenir o no en el mercado, sino cómo debe ser su intervención para ser eficaz.

El caso de España es ilustrativo. Durante 40 años el franquismo estuvo descalificando el comunismo, por ir contra todos los propietarios y el liberalismo, por beneficiar sólo a los ricos. Curiosamente el nacionalcatolicismo y la autarquía de los años 40 fueron un fracaso económico, y la liberalización económica en los años 60 trajo la época de mayor crecimiento del PIB, aumento del nivel de vida y desarrollo urbano de la historia de España.
Como Bush tiene un plan económico intervencionista (otra cosa es que sea más o menos acertado) para quienes no saben qué hacer o copian a Bush (rebaja de los 400 euros), eso demuestra que Bush es malo y ellos tienen razón. Las recetas de Keynes eran para combatir la deflación con mayor gasto público para animar la demanda, ahora hace falta combatir la inflación y se deberían aumentar la productividad y controlar los oligopolios petroleros, inmobiliarios y financieros.
En España tenemos tres problemas serios: el déficit creciente de la balanza de pagos, la falta de confianza y liquidez entre la banca europea (Euribor al 5´5%) y el fuerte aumento del paro, que se concretan y sintetizan en uno: crecimiento en torno a cero del PIB. Hay que ayudar a paliar la subida de los intereses a los hipotecados de rentas medias y bajas. Quienes ganaron con la especulación: ¿repartían sus beneficios?
En las sociedades postindustriales el sector servicios representa un 70/75% del empleo y PIB, estar contra el sector servicios es como en el siglo XIX estar contra los barcos a vapor, para defender los puestos de trabajo en los barcos a vela. Lo que hay que estar es a favor de una mayor diversificación de nuestra economía: automóvil, infraestructuras, electrónica, comercio, turismo… El dinero público debe estar para fomentar la economía productiva, no para socializar las pérdidas de los especuladores.

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