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30 d+00:00 agosto, 2008

Las prioridades económicas

Por Paco Redondo

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(Publicado en La Nueva España de Gijón el jueves 28 de agosto)
La cuestión principal que un gobierno debe plantearse es cuáles son sus prioridades, según las circunstancias y las necesidades, para realizar las medidas de sus programas y desarrollar sus acciones de gobierno al objeto de organizar e impulsar el desarrollo social. No es mejor el gobierno que más gasta si se gasta lo que no tiene y lo que hace es dejar deudas a los que vengan detrás.

Decir en campaña electoral que tu programa es más progresista porque vas a hacer más gasto social o prometer lo que quiere oír a todo el mundo queda muy bien a corto plazo, pero un endeudamiento elevado provoca que a medio plazo se dediquen más cantidades a pagar los intereses de las deudas y menos a las políticas sociales, con lo cual se entra en un círculo vicioso de la economía.

Es lógico que el Banco Central Europeo tenga como prioridad una inflación moderada, pues muy baja puede suponer un estancamiento de una economía que tiene que ser dinámica, y muy alta desanima el ahorro (el dinero que guardas se desvaloriza antes) y con ello la inversión y la creación de empleo y de riqueza. Pero siendo importante, la banca sólo es una parte de la economía, un medio y no un fin.

Suelo preguntar a mis alumnos si repartiendo más dinero acabaríamos con la pobreza. El papel y la tinta de los billetes cuestan poco. Si fabricáramos más billetes y diéramos un millón de euros a cada europeo seríamos igual de ricos o de pobres que antes, el dinero sólo es el símbolo o medida de la riqueza. La verdadera riqueza es la capacidad productiva de un país, el valor de los bienes y servicios que oferta y tienen demanda.

Cuando hay un exceso de dinero para representar el valor de lo ofertado aumenta la inflación, es decir el dinero tiende a valer menos y los precios de los bienes y servicios tienden a subir, la inflación es la consecuencia y no la causa del desajuste económico. La causa es que hay insuficiencia de oferta o exceso de dinero (o crédito): El mercado –lo que se está dispuesto a comprar y vender- es como un motor defectuoso.

La prioridad de las políticas económicas gubernamentales tiene que ser el crecimiento económico, la creación de riqueza. No se trata de una tarta de tamaño fijo y por tanto la primera prioridad cómo se reparte, pues si unos se llevaran unos trozos más grandes a otros les tocarían más pequeños. La tarta crece en tamaño, y si como primera prioridad aumenta más, como segunda prioridad puede haber más trozos para todos.

Por tanto la política económica que provoque más estancamiento, por un exceso de gasto inicial que lleve a emplear el capital (dinero disponible) en deudas y no en inversiones productivas, es la menos social –aunque la presenten con mucho discurso y almíbar-, y la política económica más eficaz, la que provoca a medio plazo más crecimiento económico y por tanto permite mayor gasto social, es realmente la más progresista.

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