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2 d+00:00 mayo, 2008

2 – M: El pueblo español se reivindica

Por Paco Redondo

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(Publicado en La Nueva España de Gijón el miércoles 30 de abril de 2008)

El 2 de Mayo de 1808 ha pasado a la Historia de España como una fecha genuina como el 12 de Octubre de 1492 ó el 6 de Diciembre de 1978, símbolo del levantamiento popular contra la ocupación francesa, del inicio de la Guerra de la Independencia, la soberanía nacional, la abolición del feudalismo y la división de poderes, cuyo bicentenario se celebra este año envuelto en la polémica.

El Emperador francés Napoleón Bonaparte consiguió del débil rey español Carlos IV el asentamiento en España de un fuerte ejército galo para obligar a Portugal a secundar el bloqueo económico continental contra Gran Bretaña, y luego la abdicación en su hijo Fernando VII que a su vez abdicará en Bayona en Napoleón, que nombrará a su hermano José I nuevo Rey de España para imponer las reformas traídas de la Revolución Francesa de 1789 contra el Antiguo Régimen.

Si bien en las últimas décadas ha predominado el pensamiento único correcto –presuntamente progresista- de despreciar a los personajes y los hechos políticos, por el cáncer de la historiografía marxista que aún impregna parte de nuestros libros de texto, para centrarse en las contradicciones sociales y los aspectos económicos, lo cierto es que unos y otros deben ser considerados en su contexto y analizadas sus relaciones.

Curiosamente esos enfoques que ven luchas de clases por todos lados y tienden a menospreciar las reformas económicas liberales, pasan de puntillas por uno de los aspectos centrales de aquellos años y con mayor repercusión en las estructuras económicas y sociales de nuestra historia: la abolición del feudalismo, de los privilegios y del vasallaje social, del señorío territorial económico, las fronteras medievales al comercio, y la desigualdad ante la ley fruto del nacimiento o la región.

En cambio se ha ensalzado tópicamente la Constitución de 1812 como modelo de liberalismo, cuando en realidad sólo era proto-liberal. Junto a los principios novedosos y revolucionarios –luego abolidos y reestablecidos parcialmente durante el bochornoso reinado de Fernando VII- de la soberanía nacional, la monarquía parlamentaria y la división de poderes, se mantenía la religión católica como única y perpetua de todos los españoles, y aún quedaban al margen de los derechos políticos las mujeres.

En las últimas décadas asistimos a un interesado y disgregador debate, alentado por los clanes políticos periféricos y consentido por gobiernos centrales oportunistas, sobre si España es una nación de naciones, una federación de autonomías asimétricas o una co-soberanía con Euskadi y Cataluña. Doscientos años después del levantamiento del pueblo español y más de treinta del restablecimiento de la democracia parlamentaria, aún no tenemos cerrado y equitativo el modelo territorial de la España autonómica.

Llegados a estos análisis una vez más hemos de concluir y recordar que los derechos y los deberes son de las personas en cada presente, y en igualdad de oportunidades y libertad de actuaciones ante la ley sin privilegios de nacimiento ni región; no de los siglos reinventados a conveniencia, ni de los territorios con mayor capacidad de presión, justificación de nacionalismos anacrónicos y excluyentes.

www.pacoredondo.com

*Profesor de Geografía e Historia.

2 comentarios

  1. Donoso dice:

    ¡Vaya empanada mental que tienes!

  2. jag dice:

    Este bicentenario viene al pelo para denunciar el peligro que corre la democracia española tan costosamente alcanzada en el consenso de la transición que se plasmó con la Constitución de 1978.
    También, como entonces, la monarquía está en peligro. La reciente ley de memoria histórica. (Ley de la Cheka) según Pío Moa. Deslegitima todo lo que ha llegado del franquismo, Monarquía y transición incluidas.
    El Zapaterismo, los nacionalismos, el terrorismo y todo lo que signifique ir contra la Constitución y contra la nación española, se unen para desde una nueva transición, imponer un nuevo régimen basado en una estraña entelequia-nacion de naciones minúsculas cuyo cimiento histórico, ya no será la transición democrática, sino la II República. Adios a las libertades y a la democracia.
    Todo ello, almibarado con unos medios de comunicación manipuladores, esclavos del partido imperante, con un poder judicial controlado y con los dos grandes partidos embebidos en los latisueldos de sus dirigentes en sus puestos, nos llevarán a la dictadura y a la pédida irremisible de nuestras libertades como ciudadanos.
    Los españoles debemos de espabilar, solo denunciando y luchando contra tanta iniquidad alcanzaremos, no solo el pan de cada día, _que perderemos si seguimos dormidos_ sino la verdadera democracia que nos quieren robar, nuestra convivencia en libertad en donde todos seremos libres e iguales…

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