"Gioco pulito" en Ascoli

Por Luis M. Alonso (14 de diciembre, 2009)


El hecho de que un modesto club de la serie B italiana se haya dejado meter un gol para respetar el juego limpio ha sido visto como excepcional en un fútbol donde la derrota se dramatiza de forma excesiva

El Ascoli, de Ascoli Piceno, en la región central italiana de Las Marcas, militó por última vez en la serie A del «calcio» en la temporada 2006-2007. Al final de ella, descendió de categoría en compañía del Chievo, un modesto club de un barrio de Verona, y el Messina. Del Ascoli, un equipo ascensor, se puede decir que sus orígenes se remontan a 1898, que cambió tres veces de nombre y se refundó en 1971, que su mayor éxito en la división de oro del fútbol italiano fue el quinto puesto de la temporada 1979-1980 y que en sus filas militó Giovanni Roccotelli, el pionero de la rabona.

En la rabona, la pierna que golpea la pelota pasa por detrás de la que soporta todo el peso del cuerpo. Una se cruza con la otra. Algunos futbolistas zurdos utilizan, por poner un ejemplo, esta técnica cuando, hallándose escorados hacia la banda derecha en dirección a la puerta, creen que golpeando el balón con su «pierna mala» no van a obtener la potencia o la precisión necesarias. El maestro supremo del género fue Diego Armando Maradona, pero antes del Pelusa, a Roccotelli, una modesta figura del «calcio», ya le pedían los «tifosi» por las calles que repitiera la jugada domingo tras domingo: «Gianni, per favore, domenica fai quella cosa». Y Gianni, como Sam en la película Casablanca, volvía a tocarla de nuevo.

El pasado día 5, el Ascoli, que en la actualidad ocupa uno de los últimos puestos de la tabla en la serie B, se enfrentó en casa a la Reggina y perdió por 1-3. Hasta ahí nado raro, teniendo en cuenta la trayectoria de los locales. Pero lo que realmente llamó la atención de este partido fue que los «bianconeri» se dejasen meter uno de los goles, el del empate, después de haber marcado en la puerta contraria cuando uno de los jugadores de la Reggina se hallaba tendido en el suelo doliéndose de una lesión. El hecho ha sido considerado excepcional en un fútbol donde la derrota es vista como un drama y en el que, en la misma jornada, fue suspendido durante siete minutos un Roma-Lazio por lanzamiento de petardos, y el veterano defensa Panucci, actualmente en el Parma, la tomaba con el presidente del Génova, Enrico Preziosi, conocido fabricante de juguetes, al que amenazó con romperle la cabeza como a uno de sus muñecos, tras el partido disputado en el Luigi Ferraris.

Para no desentonar, los «tifosi» del Ascoli cercaron el vestuario para pedirles a sus jugadores algo más que explicaciones por haber hecho de estatuas después de que los de la Reggina la emprendieran a golpes con ellos. Lo que ocurrió seguramente ya lo conocerán, pero, por si acaso, éste es el resumen: en un lance del encuentro disputado en el estadio Del Duca, uno de los defensores visitantes quiso tirar el balón fuera del terreno ya que había un compañero lesionado; sin embargo, Sommese, del Ascoli, aprovechó la situación para arrebatarle la pelota, correr hasta el área contraria y darle un pase a Antenucci, que marcó el uno a cero. El árbitro, siguiendo las últimas directrices de la FIFA, dio el gol por válido y los futbolistas afectados fueron a recriminarle la acción al contrario. Se produjeron forcejeos, empujones, insultos y la tangana se saldó con la expulsión de Andrea Costa, de la Reggina. Giuseppe Pillon, entrenador del Ascoli, consultó con sus jugadores e inmediatamente al saque del centro del campo, los rivales encontraron el camino allanado hasta el gol. Posiblemente, la polémica mano del francés Henry, en el último Francia-Irlanda, sobrevoló las conciencias a la hora de tomar la decisión; lo malo es que los «tifosi» no saben de juego limpio y todavía siguen lamentándolo. El «New York Times», impresionado por el gesto, pidió, desde un editorial, para el modesto Ascoli el premio «FIFA» al «fair play», pero a Pillon, el entrenador, no ha dejado de repicarle en los oídos la palabra cretino.

Un precedente de este juego limpio a la italiana está en el encuentro de la Copa de Holanda de la temporada 2004-2005, que enfrentó en el Amsterdam Arena al Ajax B y al Cambuur Leeuwarden, un modesto club de la Segunda División holandesa. Tras caer un jugador local lesionado, los jugadores del Cambuur, deportivamente, tiraron la pelota fuera. Hasta ahí la normalidad. La sorpresa vino cuando el jugador belga del Ajax Jan Vertonghen se dispuso a devolver el balón al rival por medio de un fuerte disparo que, tras una parábola increíble, acabó colándose en la portería del Cambuur ante el asombro de todos, incluido el propio Vertonghen. Tras algunas deliberaciones de los capitanes y los entrenadores, el equipo del Amsterdam decidió dejarse meter el gol para paliar su culpa. El resultado final fue 3-1 para el Ajax.

¿Deben los entrenadores y los futbolistas seguir comportándose ejemplarmente sobre los terrenos de juego en situaciones como las que hemos recordado y exponerse a ser calificados de cretinos? Creo, sin dudarlo, que sí. ¿Deben los árbitros extremar la vigilancia sobre los futbolistas que fingen «morir» sobre el césped para interrumpir el juego del contrario? También. En ambos casos se estará contribuyendo a la limpieza de un deporte cada vez más enfermo.

Categoría: Minutos de descuento | Comentarios(0) | diciembre 2009 |

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