Incontinencia verbal

Por Luis M. Alonso (20 de septiembre, 2008)

El sufragio universal es, sin lugar a dudas, un abuso de la estadística, por mucho que las conciencias políticamente correctas se empeñen en lo contrario. La prueba está en Miguel Ángel Revilla, al que le ha bastado, sin embargo, una parte pequeñísima del sufragio cántabro para poder repetir como presidente de una autonomía a cuyos habitantes compadezco por el perfil del caudillaje que les ha tocado.

Escribí una vez, a propósito del oso apadrinado por el presidente de Cantabria, que si fallaba en el intento de fecundación, ahí estaba el propio Revilla para rematar la faena. Efectivamente, el susodicho ha demostrado ahora con sus declaraciones que él, en cuestiones de sexo, es un sujeto avezado y absolutamente desinhibido al confesar públicamente en una televisión que «mojó» a los 18 años y pagando, según asegura, como el 99 por ciento de los españoles. Acto seguido, se ha enfadado con unas diputadas que le han reprochado la incontinencia de expresarse como un patán y que haya hecho apología de la prostitución, siendo, como es, un servidor público. Las ha llamado «hipócritas» y «sepulcras blanqueadas» (sic), lo cual prueba también que nos encontramos ante un tipo que, además de decir las cosas según le vienen, cuida el idioma como pocos.

No creo que el 99 por ciento de los españoles, ni siquiera los de la generación de Revilla, hayan estrenado el pincel pagando, por mucho que la situación apremiase. Pero vamos a creer que el presidente de Cantabria «mojase» entonces, a los 18 años, en Bilbao y que se corriese alguna que otra juerga de esa índole posteriormente. Él mismo dice que las cosas íntimas de cada uno no tienen por qué importar a los demás. Y es cierto. Por ese mismo motivo, no tendría que haberlas contado públicamente. De esa manera, habría evitado el ridículo propio y el desprestigio de la institución que representa.

Categoría: Sol y Sombra | Comentarios(0) | septiembre 2008 |

No se pueden escribir comentarios.