Ocurrencias de alto consumo

Por Luis M. Alonso (31 de julio, 2008)

A los gobiernos de Zapatero hay que reconocerles, al menos, la capacidad que tienen para entretenernos con todo tipo de ocurrencias y disparates. En mandato y pico se han dedicado con indudable éxito a descuajaringar España, o debilitarla hasta la anorexia como dice Rosa Díez, y en hacer, al mismo tiempo y aunque parezca imposible, que nos partamos de risa.

Admito mi debilidad por Pepiño Blanco, pero, para ser sincero, en estos momentos me resultaría difícil elegir al mejor de un elenco cómico, en el que no sólo han participado ministros sino también directores generales e incluso algún secretario de Estado. Carmen Calvo, María Antonia Trujillo, Moratinos; Bernat Soria, con las tallas; Solbes, con las propinas, incluso el propio Zapatero han tenido momentos realmente extraordinarios. Resultaría imposible acordarse de todos y mucho menos citarlos.

Lo penúltimo es lo de la bombilla de bajo consumo y los coches eléctricos de Miguel Sebastián, para ahorrar energía. Eso, sin hablar de la reducción del límite de la velocidad media en los accesos a las grandes ciudades y en las circunvalaciones, donde apenas se puede circular a veinte por hora a causa de los atascos y del intenso tráfico.

La oferta del dos por uno de las bombillas es insuperable por su dimensión anecdótica. La de la velocidad forma parte de la tendencia celtibérica a resolver los problemas en contra del sentido común y, a veces, hasta del progreso. El mismo Zapatero llegó a decir que la inflación no se dispararía de no ser por la cesta de la compra en la alimentación. Ergo, no coma usted.

Ahora que la economía se ha ralentizado, a Sebastián se le ocurre que circulemos menos rápido donde no siempre se puede circular, además, a mayor velocidad. Y se le ha encendido, de paso, la bombilla del bajo consumo. Yo espero que esto se le olvide, como lo de la dichosa corbata.

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Transparencia

Por Luis M. Alonso (30 de julio, 2008)

El dato volátil resulta cómodo y funcional para campear por el conocimiento fútil sin profundizar en él. La llamada sociedad de la información nos reconoce el derecho a mitigar cualquier curiosidad. La curiosidad que nos invade acostumbra a ser muchas veces vaporosa, como ocurre con casi todo en esta vida, así que con la volatilidad de que hablo nos basta y nos sobra para estar medianamente informados de las cosas. De las que son importantes, pero también de las que lo son menos y deberían importarnos un rábano.

El grado de transparencia de un Ayuntamiento es algo que, en teoría, tendría que preocuparle al contribuyente que sufre la falta de eficacia de las administraciones públicas o se mosquea con las ligerezas de los concejales o de los alcaldes, que, con más frecuencia de la deseada, resultan ser algo que correspondería calificar de otra manera . Lo que no sé es en qué se basa y que grado de fiabilidad puede tener el estudio de la ONG Transparencia Internacional, que el año pasado situaba a Avilés a la cabeza de las buenas prácticas urbanísticas y que este año la relega al puesto trigésimo octavo. Observador como soy de la jugada, desconozco lo que ha podido variar de un año a aquí en el urbanismo local para este tantaratán que tanto nos despista en el ranking. Qué había de transparente ayer que hoy resulte opaco.

La ONG citada funciona con unos cuestionarios que envía a los ayuntamientos de las ciudades más pobladas sobre las relaciones con los ciudadanos, el urbanismo, las finanzas y la contratación de los servicios. Éstos responden, digo yo, lo que se les ocurre. Y Transparencia Internacional saca sus conclusiones, que inmediatamente difunde para premiar y castigar. Puede que haya algo más de por medio, como ocurre con todas estas iniciativas de imagen para promocionar la gestión de empresas o instituciones, por eso lo de la transparencia por cuestionario no me acaba de parecer del todo transparente.

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Queridos y odiados

Por Luis M. Alonso (29 de julio, 2008)

El dominical de un periódico ha publicado una encuesta sobre los queridos y los odiados por los españoles. En este país, donde se odia en mayor medida que se ama, el resultado de la encuesta no se aleja demasiado de lo que uno cualquiera puede escuchar por ahí de los personajes famosos. El más querido es Iker Casillas, y el más odiado, Julián Muñoz, que sólo aventaja por unos puntos a Ana Obregón. En fin.

No tengo idea ni me preocupa saber cómo se ha trajinado la encuesta de marras, en la que Zapatero y Rajoy figuran indistintamente entre los queridos y los odiados, señal inequívoca de la falta de un criterio ecuánime sobre los líderes nacionales. En 2002, no había políticos odiados en las listas, sólo queridos: en concreto, Aznar, Mayor Oreja y el propio presidente del Gobierno. Existía, al menos, una educada unanimidad.

Ya digo que desconozco cuál es el método de consulta y la pulsión del consultado. Destilar odios y amores, aun siendo como somos, resulta excesivo para catalogar a quien ni siquiera conocemos. Se habla de simpatía cuando se juzga el famoseo. Pero la simpatía, dada la distancia, es difícil de calibrar. Lo simpático o lo antipático exigen una administración equitativa, distintiva. Quien se muestra simpático con todos produce desconfianza, porque no todo el mundo le puede caer bien a todo el mundo.

Sobre esto de la simpatía hay mucho escrito. Hacerse el simpático no es lo mismo que serlo. No es simpático quien quiere, sino quien puede. Lo mismo que tampoco se es guapo por desearlo mucho. Sin embargo, hay en esta encuesta de la simpatía y la antipatía, del odio y del amor, cierta uniformidad del gusto y el disgusto que nos define. No sé…

En estas dudas metódicas se nos escapa julio y no sabemos cuándo va a empezar a llover. Y lo peor de julio es que a continuación viene agosto.

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El Intercéltico se "romaniza"

Por Luis M. Alonso (28 de julio, 2008)

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Román Antonio Álvarez, decidido a que el Ayuntamiento tome las riendas del festival ante las dudas que despierta la gestión de «Esbardu» y el embargo de la SGA

La pugna con los romanos que el Intercéltico de Avilés recrea todos los veranos por estas fechas se ha reencarnado esta vez en la «griesca» entre el concejal de Cultura, el socialista Román Antonio Álvarez, y la organización del festival, que empezó por el cartel anunciador y ha acabado en palabras mayores. Tanto, que el futuro del Intercéltico, declarado de interés turístico regional, se vislumbra ya distinto y diferente el criterio para dirigirlo.

Motivos para la disputa hay varios: el primero de ellos, la desconfianza que genera el director de la asociación Esbardu, Juan Luis Casas, después de once ediciones al frente del certamen; segundo, la necesidad que en el Ayuntamiento se percibe de darle un giro y relanzar la programación; y tercero, la inquietud por que la deuda contraída con la Sociedad General de Autores la pueda liquidar la organización con sus propios recursos y sin mayor demora. Precisamente, los dos requerimientos de embargo por valor de casi 37.000 euros sobre la subvención municipal se han sumado en esta edición a los reparos de la interventora para entregarle la ayuda a Casas, después de que éste no justificase debidamente la concedida en 2007.

Casas explicó la semana pasada cómo había presentado ya los justificantes de las facturas y el resto de la documentación requerida por el Ayuntamiento. A su juicio, está ya todo solucionado. Intervención tendrá que decir ahora si efectivamente es así. El organizador del Intercéltico ha firmado, sin embargo, un documento por el que renuncia a la subvención anual de 60.000 euros y, como reza en el papel, a los derechos sobre la actividad del festival. La ayuda municipal, a la que la interventora había puesto reparos, se la otorgó la Junta de Gobierno condicionada a que suscribiese un convenio con los derechos y las obligaciones, entre ellas la justificación anual de los gastos. Ese acuerdo ha sido sustituido ahora por el citado documento de la renuncia.

La incertidumbre es mayor en lo que respecta a la deuda con la Sociedad General de Autores por el impago de los derechos desde 1998 a 2004. Quedan por reclamar los cuatro últimos años. La SGAE hizo público un comunicado para desmentir a Esbardu después de que Juan Luis Casas asegurase en este periódico, primero, que el pago de la deuda ya lo estaban negociando los abogados mediante un convenio y, al día siguiente, que ya estaba todo resuelto. El resto han sido versiones contradictorias. Casas insiste una y otra vez en que su abogado está negociando y la Sociedad de Autores niega taxativamente que exista siquiera conversaciones y se remite a los requerimientos de embargo para cobrar lo que se le debe, después del largo pleito en los tribunales. El abogado de la SGAE, Juan Carlos Chamero, ha mostrado perplejidad cada vez que este periódico le ha llamado para preguntarle sobre la negociación de la deuda. Así están las cosas.

El caso es que con la renuncia a la subvención, Esbardu se ha tenido que conformar con los llamados «ingresos atípicos» (publicidad, merchandising y aportaciones de otros ayuntamientos de la comarca) para pagar los gastos que le corresponden. El Consistorio avilesino hace frente, con la subvención municipal y el dinero que da el Principado, al coste de la contratación de las principales actuaciones musicales, a la manutención de los grupos folclóricos y a otros varios. La SGAE estudia el caso para no tener que seguir poniéndose a la cola para cobrar lo suyo.

El desmentido de la Sociedad de Autores ha puesto a Casas en una situación difícil dentro del Ayuntamiento. «No se puede mantener por más tiempo al frente de la organización a alguien que no dice la verdad», aseguran desde Izquierda Unida, que quiere en el futuro para el Intercéltico una colaboración directa con Lorient (Bretaña), que acoge el mayor festival del mundo de estas características. Esta posibilidad ya se le había brindado a Casas, que la rechazó por considerar que el certamen avilesino tendría que seguir conservando su propia identidad.

Hasta ahora la identidad del Intercéltico se ha asociado a Esbardu. De hecho, el nombre del festival está registrado a su nombre, cosa que en el Ayuntamiento no se entiende, puesto que es el Ayuntamiento quien corre con la práctica totalidad de los gastos. A Casas se le reconoce parte de la iniciativa mostrada todos estos años, pero se le reprochan otros pasos que da por su cuenta, sin contar con nadie. «No se puede pretender gozar de total autonomía cuando el dinero es ajeno», sostiene el edil de Cultura.

El director de Esbardu, empleado de la empresa Arcelor, cuenta con partidarios entre los más cercanos, pero también despierta desafectos. Hay quienes lo sitúan bajo sospecha porque su tren de vida no se corresponde con los ingresos que se le atribuyen. «Ya sé que hay muchos que dicen que me estoy haciendo millonario con el Intercéltico, pero yo con el festival no ganó un solo euro», ha asegurado a LA NUEVA ESPAÑA, y lo repite a todo el que lo quiere escuchar. Se entiende mal, sin embargo, que alguien que actúa sin ánimo de lucro pueda aferrarse tanto a algo. Sobre todo con la que está cayendo: reproches por la justificación de los gastos, pagos que el Ayuntamiento se niega a avalar, etcétera.

Por las razones que sean, el único grupo político que parece dispuesto a poner la mano en el fuego por Casas es el del PP. Su concejala Carmen Vega llegó a pedir que el Ayuntamiento sufragase con dinero público el embargo de la SGAE, cuando se conocieron los requerimientos judiciales. El Intercéltico nació mientras los populares gobernaban en Avilés. Vega, esposa de Joaquín Aréstegui, entonces primer teniente de alcalde y la persona que apadrinó el festival, dice que las explicaciones que el concejal de Cultura le pide a Casas son parte de una operación de acoso. Lo mismo ha dicho el propio director de Esbardu, que se considera víctima de ataques injustificados y de la incomprensión. «Antes del Intercéltico en Avilés se creía que los celtas eran simplemente unos cigarrillos», dijo en público, últimamente, el cuestionado Casas.

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El nombre de la rula

Por Luis M. Alonso (28 de julio, 2008)

Una mayoría de consejeros del Puerto ha rechazado el nombre de «Nueva Rula de Avilés» para la sociedad de la lonja por considerarlo demasiado simple. De modo que habrá que buscar otro de mayor complejidad o sentido para bautizar este auténtico parto de los montes. El nombre efectivamente no sólo es simple, sino también impropio y hasta improcedente, si se tiene en cuenta que la lonja, que lleva dos años construida y le ha costado 18 millones de euros a los contribuyentes, cuando decidan abrirla ya no será nueva. Dada la infinita moratoria, yo propongo que la gestora reciba el nombre de Sociedad de la Rula Eterna o de la Eterna Rula. Eso sería mucho más adecuado y, desde luego, no tiene nada de simple.

Pero también me gustaría explicarles a los consejeros quisquillosos con el nombre propuesto que, en otros casos locales conocidos, donde se ha buscado un bautismo para esto y para lo otro, tampoco ha habido lo que se dice originalidad. Salvo en lo de la «isla de la innovación», que para eso responde a un proyecto innovador y, por ahora, inédito.

Recuerdo aquello del plan estratégico «Avilés 2000», que resumía además el mayor conjunto de obviedades jamás visto, o las vueltas que se le dieron al nombre del polideportivo del Quirinal para acabar llamándolo «Complejo Deportivo Avilés». O la monumental y vistosa escultura de Benjamín Menéndez del paseo Conde de Guadalhorce, que bautizaron con el originalísimo nombre de «Avilés». Podría seguir hasta mañana con ejemplos.

Hombre, Docampo no se ha estrujado precisamente la mollera para elegir el nombre de la gestora de la lonja, que resulta poca cosa. Aunque lo contrario hubiera sido, sin ningún tipo de duda, el único acierto hasta ahora en este tormentoso proceso que tanto daño ha hecho al prestigio pesquero de Avilés. De hecho, ahí sigue «la nueva rula» muerta de risa.

Categoría: Sol y Sombra | Comentarios(0) | julio 2008 |

Eufonios contra el ruido

Por Luis M. Alonso (27 de julio, 2008)

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La tuba, al igual que el eufonio de la misma familia, es un instrumento de timbre agradable. Indispensable en los conciertos y en las bandas de música, relajante para las horas más agitadas de la calima.

La dulzura del eufonio contrasta con el ruido estridente de las cuadernas del famoso barco de la metáfora de Zapatero, que zozobra por mucho que el capitán no quiera oír hablar de la galerna. Leo, sin embargo, que el presidente del Gobierno está dispuesto a admitir ahora por escrito, junto a los llamados agentes sociales, que la crisis empobrece a España. No entiendo a ciertos políticos por más que me esfuerzo en ello. No entiendo, por ejemplo, por qué se ha empecinado de esa manera el Presidente en negar algo que ahora está dispuesto a firmar en un documento junto a los representantes de los sindicatos y de la patronal. Tanto remar para morir a la orilla.

Pero hay muchas más cosas que se me escapan. Pido un Campari soda, mientras le pegó una ojeada a «The Economist», que ha publicado un informe especial sobre Al Qaeda, en el que se cita al juez Garzón en su búsqueda desesperada por encontrar conexiones yihadistas con las bombas de Madrid. «Al Qaeda es una organización y también una idea», leo. Sigo sin encontrar, no obstante, la relación entra esta franquicia del terrorismo internacional y el avilesino Suárez Trashorras, uno de los tres principales condenados por el 11-M, ni con el resto, habituales camellos de poca monta y soplones de la Policía. Tampoco la ha encontrado el Tribunal Supremo que, en su sentencia, se refiere exclusivamente a grupos que actuaban por su cuenta. Rafael Calduch, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense, ha dicho en La Granda que el «terrorismo yihadista» cometió un error estratégico al atentar en España por alertar a las fuerzas de seguridad que se han dedicado desde ese momento, según él, a desarticular organizaciones de este tipo. Vuelvo a lo mismo, puedo identificar a Trashorras con bombas o cualquier otro delito, pero no con el yihadismo. Él y Zougam no se parecen ni por asomo a Mustafá Setmarian Nasar, por poner el ejemplo del hispano-sirio, ideólogo relacionado con Al Qaeda. Pero si Trashorras y el resto son lo que son, no fue ETA y tampoco Al Qaeda quienes idearon la matanza, ¿quiénes han sido? A falta de «cerebros», ésa es la pregunta que queda por contestar.

La tercera perplejidad llega por la vía del estrépito político. El diputado popular de la Junta Joaquín Aréstegui ha puesto de ejemplo la fuerza flexible de la OTAN como estrategia a seguir por su partido en Avilés. No se trata de una broma, pero sí de una desproporción, incluso como metáfora guerrera. ¿A qué se debe la beligerancia? El PP ha insinuado de nuevo la posibilidad del «pelotazo urbanístico» en la ría para figurar en la sociedad que gestionará la llamada Isla de la Innovación. Los populares, en el anterior mandato, denunciaron la operación en los tribunales y luego retiraron el recurso a cambio de entrar en la Fundación del Niemeyer. Volvemos a lo mismo y, esta vez, con alegoría bélica.

Al gran Eugenio D’Ors le preguntaron una vez si tenía aficiones políticas y respondió:

-Sí, pero me las aguanto.

Categoría: La espuma de las horas | Comentarios(0) | julio 2008 |

Una gira y una visita

Por Luis M. Alonso (27 de julio, 2008)

Crece mi asombro ante el fenómeno Obama después de leer que es capaz de levantar 32 kilos de peso con un brazo y de repetir la operación diez veces seguidas. Con el derecho y el izquierdo. Al candidato demócrata lo votarían sin pensárselo los vascos y vascas, que diría Ibarretxe, por sus portentosas cualidades. En Zuberoa deben de estar todavía atónitos ante la exhibición de Berlín.

Ahora sí se puede decir que Obama ha hecho una demostración de fuerza. No lo van a votar los alemanes, ni los franceses, tampoco los ingleses, pero la expectación, como se ha visto en la gira del candidato por Europa, es enorme. ¿Qué no daría Zapatero por estrechar la mano del tipo que es capaz de levantar 32 kilos? Sin embargo, el presidente del Gobierno, con España fuera del circuito, ha tenido que contentarse con un circo más modesto, el del gorila de Caracas, cada día que pasa más ocurrente.

Chávez ha venido con la mano de la amistad tendida, según él mismo ha dicho, a ofrecer petróleo a precio estable y una relación más cordial con Repsol. El petróleo es lo que tiene; lo hace a uno mejor a los ojos del mundo. Y, además, por si ello fuera poco, al presidente de Venezuela se le ha visto con ganas de bromear y correr un velo sobre lo sucedido en la Cumbre de Chile, aunque con la moviola en marcha. «¿Por qué no te callas?», le dijo entonces el Rey y la frase dio la vuelta al mundo. «¿Por qué no nos vamos a la playa?, le ha dicho ahora Chávez a don Juan Carlos, para dulcificar la historia y proponer el título de la canción del verano. «¿Por qué no nos vamos a la playa?» seguramente adquirirá notoriedad, no sé si igual que sucedió con la frase anterior del Monarca, pero dada la distensión del momento es casi seguro que va a tener su público. En este país hay una gran facilidad para hacerse eco de las chorradas y sacar partido de las ocurrencias.

Lo que resulta descorazonador, independientemente del petróleo, es que la visita del presidente de Venezuela haya coincidido con la gira de Obama por los países que Estados Unidos tiene como principales aliados europeos. Ahora a esperar a Correa y a Evo Morales.

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Obras

Por Luis M. Alonso (26 de julio, 2008)

La perplejidad ante el simple enunciado de la crisis y sus datos es contagiosa. El Gobierno se ha entretenido tanto en la definición de la gravedad del momento que ahora no sabe ya qué hacer para evitar la debacle. A Jacinto Benavente le preguntaron en una ocasión por las medidas que habría que adoptar frente a una crisis y el dramaturgo respondió que lo que se necesitaba eran obras. Lo mejor, sí señor, siempre es actuar y si se puede con acierto.

La incertidumbre ante lo que se nos viene encima acojona y las estadísticas, ya digo, asombran. Las cifras del paro de la EPA del segundo trimestre, que colocan a Asturias al margen de ese caballo desbocado que es el desempleo, son un ejemplo. Cabría deducir que si los puestos en la construcción suben en esta región, a diferencia de lo que ocurre en el resto de España, es por la obra pública, teniendo en cuenta el difícil momentos que atraviesa el sector inmobiliario. Pero, al mismo tiempo, habría que pensar también en la excepcionalidad del caso, en la coyuntura, para analizar los datos con cierta prevención, sin dejar por ello de tomar en serio a don Jacinto, que decía aquello de frente a la crisis, obras.

En Avilés partidos y sindicatos han reeditado un pacto por el empleo con «cinco líneas de trabajo», una por cada uno de los firmantes. El plan, como todos los planes, consiste en el voluntarismo de toda la vida: suelo industrial, que no existe; captación de empresas, cohesión social, la famosa sociedad del conocimiento y la investigación y los omnipresentes programas de formación y empleo. Los abajo firmantes son la Alcaldesa, a la que su socio Fernando Díaz Rañón culpa de la falta de una perrera comarcal; el propio Díaz Rañón, los secretarios comarcales de la UGT y Comisiones Obreras, y el secretario general de la FADE. Estamos no voy a decir en qué manos y tampoco sabemos a expensas de qué obras, siendo consciente, además, de que Benavente tenía más razón que un santo.

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Dos fotos

Por Luis M. Alonso (25 de julio, 2008)

Hemos esperado durante todo un mandato la foto de la concordia entre Zapatero y Rajoy, y, ahora que se ha producido, nos queda la duda de si en ella hay algo más que la escenificación de dos políticos en apuros. Los dos con graves problemas de liderazgo. El primero, perdido en el laberinto plurinacional que él mismo construyó, ahora con goteras en el edificio, y el segundo, en busca del hilo y el ovillo en su propio partido. Ambos disimulando la antipatía que se profesan, pero unidos en la desgracia. Seguramente, España nunca ha contado con dos opciones tan lamentables para dirigir el país y, sin embargo, eso es lo que tiene en una de las etapas más complicadas de su reciente historia.

El otro día, en cambio, veíamos la magnífica foto de los dos hombres que lideraron la transición haciendo mutis por una arboleda, testigos y motores de un momento crucial para el porvenir de esta joven democracia. El Rey rodeaba con su brazo el hombro del duque de Suárez, que prestó el mayor servicio a España y supo guardar discreción hasta que el olvido se hizo presa de él por circunstancias dramáticas. Suárez acompañaba el paso, de espaldas a todo.

No pueden ser más diferentes las fotos citadas, por mucho que ambas coincidan en el tiempo y pertenezcan a una misma identidad nacional. En la del Rey y Suárez tenemos el ejemplo de lo que se aleja, mientras que Zapatero y Rajoy son el reflejo de lo que nos espera.

La sintonía del presidente del Gobierno y del líder de la oposición corresponde a asuntos sin vuelta de hoja, salvo que en lo de ETA se quiera volver a caer en los mismos errores. La economía es el nuevo actor de una tragedia sin guión. Y sobre ella lo único que se pueden decir ZP y Mariano es aquello que se dijeron una vez Silvela y Romero Robledo, dos políticos irreconciliables de otra época.

-¿Qué opinión le merezco?

-Exactamente la misma que le merezco yo.

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Decisiones trascendentales

Por Luis M. Alonso (24 de julio, 2008)

Los vecinos de Castrillón tienen razones de sobra para estar orgullosos de las decisiones de sus políticos, todas ellas absolutamente identificables con la inquietud social. Por ejemplo, la última de contraer el nombre de Piedras Blancas, algo necesario e incluso determinante para salvaguardar la identidad de la capital del concejo que, en adelante, se llamará Piedrasblancas, todo junto, y que si no recibe el nombre de Piedresblanques es porque ya existe otra en Villaviciosa, según se desprende del artículo de mi querida vecina de página Esther García.

La misma Esther, partidaria del baile toponímico, nos recuerda que Piedras Blancas, desde el otro día Piedrasblancas, se dice igual en la lengua española que en bable y que tiene el mismo significado. De modo que esta curiosa contracción, digo yo, responderá a una cuestión meramente fonética. Y es verdad, se desembucha primero pronunciándolo de corrido que en dos veces. Vayan ensayando aquellos que todavía consideren un hecho trivial este fenómeno morfofonológico alumbrado por la Xunta de Toponimia y refrendado por el Ayuntamiento. Queda el consuelo de pensar en aquel parto mucho más doloroso de La Coruña, que acabó convirtiendo el nombre de la hermosa ciudad gallega en una indicación de tráfico: A Coruña.

Otra decisión histórica de los políticos locales ha sido la declaración antitaurina de un concejo, donde no se ha celebrado nunca, que yo sepa, ni se celebrará seguramente ninguna corrida de toros. En esa misma lógica del brindis al sol, podrían haber aprobado una normativa en contra de la caza del zorro, de los lanzamientos de astronautas al espacio o de las carreras de dromedarios en el desierto.

La fiesta nacional no va a correr peligro esta vez por la peculiar declaración antitaurina. El único riesgo, en Castrillón, lo asumen los propios castrillonense con sus ociosos representantes.

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