Dietario de un lector de prensa en Asturias

Por Luis Arias

“Hablas de perlas, pero las perlas no hacen el collar: es el hilo”. (Louise Colet a Flaubert)

Nuestro hombre lee, como cada mañana, el periódico mientras desayuna en el bar de costumbre. Su gesto de desaprobación es manifiesto cuando se encuentra en portada con las declaraciones cruzadas de nuestros políticos llariegos. Hace una pausa, como quien busca aire para respirar, y se toma el café tras haberse despachado un pincho de tortilla. Ya en el coche, camino del trabajo, enciende la radio y sintoniza un informativo territorial. Su malestar va in crescendo.

Nuestro hombre está convencido de que en la vida política asturiana no hay discurso, ni siquiera debates propiamente dichos. Se pregunta cómo es posible que se haya organizado una polémica tan agria en torno a la gestión del Centro Niemeyer. ¿No tendría que estar todo el mundo de acuerdo en la necesidad de una transparencia total de las cuentas de cualquier organismo que reciba dinero público? ¿Caben objeciones en este sentido? ¿Puede estar eso reñido con su buen funcionamiento?

Se pregunta también por qué muchos dirigentes socialistas asturianos son, como dijera Borges de los peronistas, tan incorregibles. Recuerda nuestro hombre que cuando Felipe González dimitió como secretario general del PSOE, los representantes asturianos no tuvieron reflejos para cambiar de discurso y se limitaron a expresar su deseo de que no hubiera cambios en la cúpula de su partido. Y esto le viene a la cabeza a propósito de que varias agrupaciones del PSOE promuevan la candidatura de Areces para el Senado, y, en el caso de la de Gijón, para el Congreso. ¿De verdad pueden creer que el señor Areces está entre los preferidos por parte del electorado de nuestra tierra?

Con respecto al PP, no puede dejar de preguntarse si será Gabino de Lorenzo quien tenga más peso a la hora de decidir quién encabezará la lista conservadora por Asturias al Parlamento español tras haber fracasado personalmente en 2008 y tras haber apostado el pasado 22 de mayo por doña Isabel Pérez-Espinosa, a quien le cabe el dudoso honor de haber cosechado el peor resultado de su partido en unas elecciones autonómicas.

Nuestro hombre no puede dejar de preguntarse, asimismo, si nadie quiere darse cuenta de lo nociva que es para la vida democrática la ausencia de debates, tanto entre partidos, puesto que se trata continuamente de broncas, como internamente en las formaciones políticas, donde mandan los dedazos y los arqueos de cejas de quien corresponda.

El hilo del discurso que nos falta. El hilo para debatir. Los argumentos, las razones. De todo eso apenas tenemos nada, mientras que andamos sobrados de descalificaciones burdas y de planteamientos maniqueos. Eso es lo que echa de menos nuestro hombre, lo que implora con indignación difícilmente contenible.

Areces sigue haciendo de Pangloss, mientras que Álvarez-Cascos continúa instalado en las quejas por la herencia recibida, al tiempo que no da el paso más allá manifestando lo que quiere y puede hacer partiendo de la realidad con la que se encontró. Nuestro hombre tiene muy claro el lastre que supone la Asturias de los sobrecostes y proyectos faraónicos del anterior Presidente, pero demanda saber qué proyecto tiene para esta tierra el actual Gobierno y qué pasos se piensan dar para hacerlo viable y visible.

Nuestro hombre comparte con la ciudadanía el desapego creciente ante la mal llamada clase política, desapego que en Asturias se incrementa a medida que se van conociendo informaciones del llamado «caso Marea», y, también, se indigna cada vez más con la llamada izquierda de siglas que no sólo hace políticas de derechas, sino que además actúa como una casta privilegiada que colisiona de lleno no sólo con un discurso que se declara de progreso, sino también con el decoro y la decencia.

Nuestro hombre también está harto de las peleas e incongruencias de la derecha llariega. De un PP astur que tiene como principal discurso con vistas a las elecciones generales que Asturias despegará si Rajoy, como dicen los pronósticos, es el próximo presidente del Gobierno. Empieza a impacientarse ante la falta de concreción del Gobierno de Cascos. Sabe que es poco el tiempo transcurrido para que se materialice un programa, pero sí suficiente para que se anuncie y especifique, más allá de las cuentas con que se encontraron.

Nuestro hombre sabe que falta el hilo y que sobran las perlas. Perlas de bisutería en cuanto a la retórica. Perlas cultivadas en cuanto a las simplezas que se profieren, a las contradicciones en las que se incurre. ¿Qué hizo Gabino de su boina? ¿Cómo justifica Areces su lujoso despacho en la Laboral? Y, hablando de hilo, a nuestro hombre le incomoda mucho la falta de información sobre los debates internos de las agrupaciones de los partidos para proponer candidatos al Parlamento. Se pregunta si es de recibo tanto hermetismo, con unos más que otros, claro está. Hermetismo que se juramenta contra los pocos que no son profesionales de la política.

Nuestro hombre quisiera dejar de contrariarse en cada desayuno al leer las noticias de la vida política de Asturias. Pero no se hace ilusiones al respecto. Se le antoja imposible.

Categoría: Opinión Comentarios(0) septiembre 2011

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