Geografía política del casquismo

Por Luis Arias

“Desgraciadamente no hay nada afuera del lenguaje humano: es todo a puertas cerradas. Sólo se puede salir de él al precio de lo imposible: por la singularidad mística o también por el amén nietzscheano. Pero a nosotros, que no somos caballeros de la fe ni superhombres, sólo nos resta, si puedo así decirlo, hacer trampas con la lengua, hacerle trampas a la lengua. A esta fullería saludable, a esta esquiva y magnífica engañifa que permite escuchar a la lengua fuera del poder, en el esplendor de una revolución permanente del lenguaje, por mi parte yo la llamo literatura”. (Roland Barthes)</strong>

¿A qué juega Cascos? Resulta que en el momento mismo en que anuncia que su partido presentará candidatura en Madrid se reafirma en el rechazo al reciente, inesperado y polémico pacto entre el PSOE y el PP para modificar la Constitución. Resulta que un político de tan largo recorrido cuya andadura empezó en la transición esboza un discurso combativo contra el bipartidismo que se consagró en aquella etapa a cuyos políticos premia institucionalmente en Asturias. Adorar la causa y atacar el efecto. Sorprendente sí que es.

¿A qué juega Cascos? Si en Asturias, con una habilidad innegable, supo captar no pequeña parte del descontento que generó la izquierda de siglas por su nepotismo, afanes faraónicos y escándalos de corrupción, al tiempo que se dio el gustazo de causar una debacle en el que fue su partido de toda la vida, su formación política tiene la intención de presentar candidaturas en Madrid, al Congreso y al Senado, con un argumentario, como mínimo, curioso, que va desde la supuesta voluntad de muchos de los asturianos que residen en la capital de España hasta el propósito declarado de hacer de contrapeso de los nacionalismos.

O sea, que un discurso similar al de Rosa Díez, en este caso, con la procedencia del PP. Pero, claro, al presentarse en Madrid, sucederá lo inevitable, y es que se le asocie al ala más dura del PP, esto es, al aznarismo, con lo que esa «transversalidad» que hubo aquí difícilmente encontrará acomodo en la capital de todas las Españas.

Y, desde luego, es indiscutible que estamos ante un político que se tiene que estar frotando las manos al ver los yerros continuos de sus adversarios políticos a la hora de hacer pronósticos. Durante la pasada campaña electoral se vaticinó hasta la saciedad por parte de la izquierda de siglas que el FAC y el PP se unirían. Sin ánimo de ser adivinos, parece claro que esta última decisión aleja, al menos de momento, esa unión tan anunciada, aunque tras el 20 de noviembre todo será posible.

Por otra parte, no podemos no preguntarnos cómo se estará digiriendo en nuestro más acá esta decisión de presentarse también por Madrid, más allá de las cábalas de poder conseguir esos cinco diputados para formar grupo parlamentario propio. Y en esa hipótesis, en el caso de que consiguiese representación parlamentaria la candidatura madrileña del FAC, ¿se centraría en defender los intereses de esta tierra, como sobre el papel harán los diputados y senadores que conformarán las listas astures?

A nadie se le escapa que la intentona es difícil y que no hay ninguna garantía de que culmine. Pero, en todo caso, se trata de todo un acontecimiento que pilla con el pie cambiado a todos sus adversarios políticos.

Cascos contra el bipartidismo no sólo en Asturias, sino también en Madrid. Cascos, con un discurso asturianista aquí, y no sabemos qué reclamo electoral planteará en la capital de España; pero es seguro que pone en una difícil situación a los políticos del PP que lo siguen considerando de los suyos. Y está por ver qué candidatos presenta.

Nunca hubo tanta efervescencia en los mentideros políticos de esta tierra. Y, desde luego, de aquí al 20 de noviembre no nos aburriremos, porque aquí, tras tantos años de continuismo, lo inesperado es el pan y el circo de cada día.

Categoría: Opinión Comentarios(0) septiembre 2011

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